No necesito el calor de las persianas
Cuando se cierran las bocardas
De mi almohada.
No necesito que la escarcha me amedrente
Si de tu vida el aliento me estremece,
Y la vida pasa al girar
La manivela de un segundo junto a ti.
De gota a gota,
Al fin,
No necesito la realidad
Que acompaña al silencio absurdo;
Es lo que clama la fuerza de la voluntad.
Cicatrices somos, que el tiempo ha de borrar,
Desempolvando la pluma
Que las manijas de un reloj roto
Sólo tienen que recordar.
Es el viento que empuja,
A las nubes, desvanece
Y los momentos pasan
Rememorando la fría duda.
Despeinar a la tristeza
Volviendo a reflejar
La boca que bosteza
En su lento caminar
Hacia la cumbre envenenadamente incierta.

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