Voy hacia ti

 

 

 

 

Voy hacia ti, percibo tu presencia, en mi espacio tu luz se expande. Luz pura y brillante, llamada y reclamo que de emoción mi corazón embarga, armoniza mi interior y hacia ella se dirigen mis pasos. Me dejo llevar por la fuerza de atracción del resplandor del sol que con el horizonte se confunde y se abraza.

Camino lentamente por la orilla de mi playa, siento el suave masaje al hundir mis pies en la arena cálida. Brisa marina llevo por compañera, me dejo envolver, me envuelve completamente, besa con sutileza mi rostro, mi cuerpo se impregna del refrescante aroma y de su caricia mi ser empapa. Escucho en silencio el mágico sonido de las olas que en su cadencioso vaivén me inducen a su danza, composición melódica de serena calma, de paz y amor se inunda el alma.

Alzo la mirada y me fundo en el destello que me alcanza. A cada paso el sosiego y la placidez en mi interior se expanden. Inhalo la luz que se introduce en mi organismo lentamente, exhalo luz y mi cuerpo irradia y resplandece, mi ser la absorbe y todo en plenitud se torna. Respiro profundamente emocionada al aproximarme allá donde sentado en la orilla esperas mi llegada.

Mi corazón desborda alegría, mi alma sonríe enajenada describiendo tu silueta cada vez más cercana. Es el momento perfecto para el reencuentro que sin ser consciente tanto había deseado. Todo parece estar para mí preparado en el justo momento en el que mi corazón al amor se abre. Me enviaste tu luz cuando más oscuridad en mi ser habitaba, cuando las lágrimas fluían sin cesar en un grito de angustia asfixiante, cuando perdida en el laberinto sumida me encontraba en busca de respuestas que no hallaba.

Enviaste un haz de luz y me rescatase de las entrañas de la oscura guarida. Vienes a mí y en tu luz me envuelves, depositado queda en mi corazón todo aquello que anhelaba. Siento en mi ser la calidez de tu abrazo, la ternura y el amor de tu miraba, siento en mi interior que la luz se hace más fuerte, fuente de luz sagrada, pura luz de divino amor que en mí por siempre se instala.

Del ensueño despierto con la piel erizada y la inefable sensación de que el sueño no fue tan sólo una ilusión. De mis ojos se desborda un caudal de contenidas lágrimas, como cascada discurren las aguas, como un torrente fluyen de amor embriagadas.

 

 

@Marina Collado

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