Volver a ti, para recuperar al amor de hoy

Historias que suelen pasar cuando tenemos la oportunidad de volver a tocar el corazón desde el pasado  para transformar nuestro presente.

Aún enmohecida por volver del letargo de un sueño profundo y casi sin sentido, me despierto y miro las estrellas; que en su hermoso y desordenado brillo no alcanzan a decir algo que yo comprenda.

Sale de mi corazón un profundo e inexplicable miedo a lo desconocido y  sin tener la certeza de qué es aquello a lo que tanto temo; extiendo la mano buscando tu cara o al menos la punta de uno de tus dedos, sólo para descubrir que me encuentro sin ti.

Sólo para descubrir que ni siquiera es nuestro techo el que me cobija bajo su manto, sino una densa capa de estrellas  posada en un cielo que no es el mío, en un tiempo que no es el mío y en un cuerpo extraño que, estoy casi segura transportaba mis pasos hace demasiadas horas.     De manera casi automática y, aún sin saber qué hago aquí, me levanto y transito sin sentido por entre las altas columnas que me rodean, tocando cada una con mis manos,  al mismo tiempo observo y repaso cada símbolo tallado en ellas  recordando que es aquí, justo aquí en donde tú y yo nos prometimos amor eterno hace casi una eternidad.

Mi cabeza, va cobrando sentido poco a poco y sin siquiera pensarlo, me dirijo hacia donde sé que estas; pausando mis pasos, pues no se aún qué encontraré o de qué manera te encontraré ya que ni siquiera entiendo porqué estoy hoy aquí, en un tiempo que ya había olvidado.

– No puedo creer que te tengo frente a mi

– Porqué no creerlo, si este es nuestro hogar

Me tomas de la mano y me abrazas de una manera tan fría que el temor vuelve a mis venas, sin embargo, me recuerda tanto a lo que ya en algún momento mi cuerpo sintió a tu lado; me recuerda que es la forma en la que solías hablarme, siempre convertido en un témpano de hielo que helaba mi corazón.

-¿Qué hago aquí? – ¿Porqué me encuentro tan lejos de . . . ?

No comprendo, soy yo la que está hablando y pensando en este momento, pero hay una gran confusión dentro de mí. No me encuentro en el lugar en el que estoy siempre, ni haciendo lo que acostumbro hacer, y ; aunque no entiendo lo que pasa, comienzo a pasar mis días en perfecta rutina casi perteneciendo a este mundo.

– Señora, mi señora, ¿que dispone que se haga para esta tarde durante la celebración al sol?

-No lo sé, algunos dátiles, miel, granadas y cerveza será suficiente para comenzar y para después preparen tres ovejas tiernas con especias.

-Así se hará

Y sí, así sin pensarlo tanto y sin grandes complicaciones inicio mis días volviendo a vivir lo ya vivido, caminando entre las columnas de este palacete a unos pasos del Nilo;  que es mi hogar. Viviendo con un indiferente esposo al que veo dos o tres noches a la semana, frío y distante como los lugares a los que va cada día acompañando al faraón y del que sólo se por los grabados que desde las columnas me cuentan nuestra historia.

-¿Qué hago aquí?

Cada instante, cada instante me pregunto porqué estoy aquí, en una historia vivida haciendo lo mismo que hacía antes,  como sentarme en la escalinata principal a ver la caída del sol sintiendo el tibio golpe de sus rayos sobre mi cara, recordando siempre tantas cosas y sintiendo en mi cuerpo, tu cara, tus manos, tu calcitrante duda para amarme, tu infinita indecisión y yo amándote desde la más profunda vena de mi alma que llega a ser una explosiva confusión de presente, pasado, tiempos, espacios y un inmenso dolor en el corazón.

-Así es. Creo que empiezo a entender, creo estar hoy aquí por que nos hemos re encontrado en otro tiempo. No estoy segura, pero tal vez venga hoy a ti para llevarte conmigo a donde pertenecemos juntos.

En profunda ansiedad, salgo corriendo a buscarte, sabiendo que está en mis manos el amor que nos debemos. salgo y corro por jardines y patios, hasta que de encuentro, rodeado de hombre y mujeres que me impiden tener un encuentro a solas contigo.

-Er -Ram  yo…

-¿Qué haces aquí? Déjame, vuélvete a tus aposentos. Después hablamos.

-¿Qué hago aquí? Er – Ram. Necesito decirte algo. Algo que debemos entender y . .

-Yo te busco. Ahora retírate y déjame en paz.

 

Con mis dedos fríos, recorro cada línea de los grabados en las columnas, intentando absorber el significado que tienen y en cada uno de ellos trazo la pregunta del porqué estoy aquí sola y sin él, sin importar el tiempo ni el espacio.

-¡Corra señora! Corra, los enemigos del sur acaban de cruzar nuestra entrada.

En menos de un segundo, me encuentro en un mundo de confusión, los sirvientes corren de un lado a otro, los invitados de mi esposo gritan y sacan sus armas; un repentino fuego brota desde los plantíos y yo me encuentro presa de este pánico que se aferra a mis entrañas sin permitirme actuar; por lo que mi doncella me lleva hasta el salón de fiestas y me cubre con una canasta desde la que veo la aterradora escena en la que Er- Ram es herido en el costado izquierdo.

Amarrada por el pánico, pasa una eternidad que se va transformando en calma, hasta que el estruendo de una batalla y confusión van cesando soltándome y permitiendo a mis piernas moverse para acercarme a mi esposo herido.

– Er- Ram. No me dejes

-Munhat. debo hacerlo. Es mejor que parta, no me pidas que no lo haga.

-Er – Ram. No me dejes. Te amo y no puedo dejarte partir.

-Por eso es mejor partir. Munhat, te he hecho daño, no he sabido amarte y te he herido tanto desde que me enamoré de ti.

 

-¿Me amas? Pregunto yo en ansioso arrebato

-Desde mi alma, más no se cómo amarte- Munhat, déjame partir, es la manera perfecta de no lastimarte más. No me olvides, prometo amarte por siempre, pero es mejor así.

-Promete que volveremos a vernos.

-En cada eternidad

Me encuentro desolada. Sé que no tuve la vida más feliz al lado de mi esposo, pero era mi esposo, y al final confesó que me amaba y que nos veríamos de nuevo, por lo que me quedo sola desgarrada y amándolo, esperando que un día volvamos a encontrarnos.

Abro los ojos, aún deseosa de permanecer durmiendo y me encuentro con el tono blanco de mi techo, extiendo mis dedos para alcanzarte y me descubro sola, en esta habitación, en esta casa y en esta vida. Sola sin ti y sintiendo en mi cuerpo, tu cara, tus manos, tu calcitrante duda para amarme, tu infinita indecisión y yo amándote desde lo más profundo de mi alma mientras respondo la llamada que entra al móvil.

-¿Ana? ¿es usted Ana?

– Soy yo- respondo mientras me acerco al espejo para comprobar que soy yo la que está de este lado de la línea.

-Ha habido un accidente. ¿es usted algo de Manuel . . . ?

De nuevo frente a la muerte, temiendo lo peor y con el corazón destrozado, por lo que hemos pasado y por lo que creo que vendrá; me acerco a ti y tomo tu mano que en un casi imperceptible apretón me hace saber que eres consciente de que estoy aquí contigo.

-Manuel. No me dejes, lo prometiste. No me dejes ahora también.

– Ana, no creo tener fuerza, no quiero dejarte pero no creo poder.

-Lo prometiste- Digo en un mar de llanto – desde aquella vida lo prometiste, no me dejes.

Instintivamente, poso mis manos sobre la frente de Manuel y en un acto que pareciera ser magia, le cuento sin palabras lo vivido con él mismo desde los años del antiguo Egipto, sin esperanza, sin intenciones, sin tiempo ni lugar.

-No me voy. Te amo

Y en una repentina certeza, tomo sus manos y me fundo en su corazón. Manuel lo sabe somos los mismos amantes viajando desde otra vida, cargando el equipaje de un profundo y eterno a mor que en esta vida sí viviremos gracias a un viaje infinito al pasado en el que pude traerlo de vuelta a mi sintiendo en mi cuerpo, tu cara, tus manos, tu inexistente duda para amarme, tu infinita pasión y juntos amándonos por siempre a partir de hoy.

 

 

 

 

About Nora Arrieta

"Me llamo Nora, vivo en la ciudad de León en México y tengo 51 años. Desde siempre me ha encantado leer y crecí con historias de cuentos y hadas en las que los sueños se hacen realidad. Me encanta la novela histórica y la poesía. En mi juventud escribí y publiqué algunas obras y abandoné las letras para retomarlas apenas hace un año, disfrutando muchísimo pintar en pliegos mi vida y las que me puedo robar en mi andar diario. ¡Gracias por leerme y sentir mis palabras en tu ser!.

4 comentarios en “Volver a ti, para recuperar al amor de hoy

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