Cuando sientas que ya no puedes más, cuando tu cuerpo debilitado y sin fuerzas al vacío creas que se va a precipitar. Cuando creas que has perdido tu identidad y nada para ti ya tiene importancia. Cuando creas que tu piel insensible se ha vuelto al dolor y en tu corazón se formaron callos como coraza de protección. Cuando sientas que nunca es hoy y mañana poco importa, cuando los días y las noches al mismo tiempo oscurezcan porque desapareció la luz que tu mirada hizo brillar.

Cuando contemples tu vida y pienses que no vale nada, en ese justo momento presta atención a tus pensamientos, presta atención a tu diálogo interior, presta atención al daño que tus pensamientos provocan, al daño que a ti mismo te haces con tus propias  palabras.

Observa sin perder detalle la inmensidad de la que formas parte, observa atentamente a tu alrededor, mira al mundo desde tu interior. Bucea con mirada infantil en el fondo de tu alma, deleita tus sentidos con el olor a natural que la vida te regala.

Adéntrate en el fondo de tu corazón rescatando aquello que un día de alegría llenó tu vida y cree con firmeza que puedes renacer de entre los escombros y las cenizas. Caer, tocar fondo y volverse a levantar con nuevas fuerza y energías renovadas.

Cree en ti y en lo que inventa tu imaginación pues en ti habita el don de poder modificar tu realidad y apartar lo que te sobra y lo que a tu mente, a tu cuerpo y a tu alma daño causa.

Abre tus puertas de par en par que aire fresco entre en tu casa, descorre las cortinas que oscurecen tu mirada y contempla la luz del sol que a raudales inunde tu morada.

La vida es el gran regalo que a menudo despreciamos, no desperdicies el tiempo y pierdas energías en pensar únicamente en fatalidades. La vida, como ya se sabe, no es un camino solo de rosas, pues de espinas su vestimenta se compone, formar un ramo de tal manera que sean las menos posibles las que en las carnes se claven y nos hieran. 

Pasar por el sendero apartando piedras y escollos y aprovechar la primavera en que todo florece y de nueva vida explota para formar los más bellos ramilletes que encontramos en caminos y laderas. Cada día es una nueva oportunidad, cada día es el mejor momento para soñar, cada día es el mejor momento para idear la realidad que queremos alcanzar, abrazar los momentos que se presentan de felicidad. Vivir, amar, sonreír, vivir sin dejar de soñar con agradecimiento.

 

 

Imagen de la red

 

 

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