REFLEXIONES

Vivir bajo la mirada del odio

Hace pocos días cayó en mis manos uno de esos estupendos artículos que publica Fani Grande sobre las múltiples carencias en los colegios de este país, empezando por el personal, profesores y asistentes, atención, equipamiento, etc. Tantas y tantas cosas que nos hacen sentir lo desprovistos que estamos de lo necesariamente imprescindible para educar a esos seres humanos que en un futuro, no muy lejano, guiarán esta sociedad.

Visto lo visto, invitaría a cualquiera de vosotros lectores, a pasar tan sólo una jornada con los chavales de un Centro de Acogida Temporal para Menores Migrantes, o Residencia de Primera Acogida, como se llama ahora, y eso que hablamos de Madrid, ya no quiero ni pensar lo que será fuera de una capital. Quizás ahí es donde podría ver lo que implica para los Trabajadores y Educadores trabajar con ellos día a día, y lo que son carencias del sistema para cubrir mínimamente sus necesidades.

No quiero entrar en la demagogia solidaria, sólo dar a conocer lo que en nuestro país se está haciendo con estos chicos, y ojo que estamos hablando de menores en edad adolescente o pre adolescencia.

El eterno desequilibrio entre los recién llegados es una herida abierta en nuestras ciudades, que no sólo no se va a curar, sino que está cicatrizando lentamente en odio para el futuro que nos espera.

No quiero entrar en el infinito debate de que hacer o que no hacer, que es mejor o que es peor para ellos, porque para eso están los pedagogos y psicólogos, que brillan por su ausencia en este espacio. Y desafortunadamente no disponemos ni siquiera de tiempo de reacción, actuamos siempre con retraso, a posteriori, queriendo imponer unas reglas que desconocen. Se actúa desde el castigo en lugar de desde el refuerzo positivo y eso es contraproducente para los que vienen precisamente del resultado de fracasos anteriores.

Mientras las mentes pensantes de nuestros gobiernos se dedican a insultarse entre ellos, o saber dónde se sitúa la derecha o la izquierda, el centro, nos estamos olvidando que entre teorías, los meses pasan, los chavales crecen, se hacen adultos en un espacio indómito y salvaje, y seguimos añadiendo ladrillos al muro que nos separa.

Para ellos la única vía es recurrir al instinto más básico del ser humano, y debemos centrarnos en esto para intentar enfocar el problema, entender sus comportamientos y reacciones. Pero es que ni hemos sido capaces desde nunca de ponernos en su tesitura. Nosotros, esos seres tan avanzados, hemos olvidado que la violencia ante la escasez es un recurso vital y no una opción para ellos.

Les vemos por cualquier lado, están en todos los barrios, hay brotes de violencia. Algunos nos escandalizamos al verles luchar muleta en mano, con cuchillos, palos contra el primero que se interponga ante un trozo de pan, y al haber perdido la perspectiva somos incapaces de entender que ese “trozo de pan”, para cada uno de ellos significa la vida o la muerte, porque no saben nunca si quizás sea el último que van a conseguir, o cuanto tiempo de carencias tendrán que soportar a partir de su pérdida. Y para ellos las carencias son absolutas.

Es cierto que a algunos pocos afortunados el sistema les provee de lo mínimo, una comida al día y un centro dónde dormir. ¡Joder sería el colmo que ni siquiera eso pudiéramos cubrir!

Deberíamos saber que el sistema jurídico es muy lento, especialmente para estos menores de edad, que el mínimo tiempo para tomar una resolución en cada caso toma al menos cuatro meses para determinar que se va a hacer con cada uno de ellos. Y que en el mejor de los casos serán trasladados a otro centro para un nuevo aparcamiento durante tiempo indeterminado hasta una segunda resolución.

Repito CUATRO MESES= 240 DÍAS CON SUS NOCHES

Te imaginas a tu hijo de 14 años conviviendo con otros 20 chavales en un rango de edad entre los 14-18, cuya procedencia y educación es variopinta, donde hay enfermedades contagiosas y no contagiosas, graves a veces. Donde algunos son límites o padecen enfermedad mental sin diagnosticar. Donde el más fuerte es el que peor se porta, donde los débiles son un objetivo a maltratar.

¿Te puedes hacer una mínima idea del ambiente que se respira?… Si hasta estar en las habitaciones de día, está prohibido (se cierran con llave). No hay lectura en su idioma, ¿Le darías a tu hijo de 14 años “El Patito Feo” para leer? . No tienen una pelota para jugar, aunque poseen algún campo para hacerlo.

¿Te imaginas poder ser castigado con pasar el día fuera del centro por haber propiciado una pelea?

¿Puedes hacerte una idea de lo que es los guardias de seguridad constantemente actuando?¿Sabes cuantas veces acude la policía con su aparatoso equipamiento de asalto?

¿Sabes cuantas veces acude la policía con su aparatoso equipamiento de asalto?

¿Sabes lo que es para un trabajador Social mantener el tipo, y tratar de educarles en lo positivo a pesar de toda la violencia con la que conviven?

NO, ni lo sabremos nunca, porque nunca estaremos en su pellejo.

Ahora horrorízate si puedes de por qué esnifan pegamento, o se mean en cualquier lado, las razones por las que crece la violencia callejera.

¿Vale la pena haber arriesgado su vida en una patera, en los bajos de un camión, o respirando el aire de un contenedor de gasolina, para esto?

Yo, a estas alturas, ya lo entiendo todo.

@carlaestasola

3 Comentarios

  • Adelina Gimeno

    Una crónica genial compañera, cruda realidad en todo lo que dices. El tema de los políticos es para llenar un libro entero. Nos mantienen a raya con sus ingeniosas mentiras, pero los que aún vemos no dejamos de hacerlo y así escribiendo podemos llegar a pedir por esas y otras criaturas que no tienen un futuro. Te aplaudo valiente y comparto. 👏👏👏👏

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