VI. «LA LAGUNA» -Eduardo Ramírez Moyano-

Los tentáculos del Kraken oprimen mis genitales hasta no saber cuándo lo hice por última vez con una mujer real. Me he recombinado tantas veces con seres bicho, que mi ADN es el mapa siniestro y aterrador de un universo en declive.
Inhalo más tetra-deux, cualquier cosa es preferible que morir a manos de los niños-cucaracha o ser sentenciado por los niños-mosquito en una charca de mala muerte. Si hay que morir, que sea en los vergeles de Zaorín, en compañía de los ex niños-mantis disolutos, por sobredosis de placer femenino y drogas sintéticas de bolsillo, allá donde no tienen cabida los poderosos, preocupados siempre por trepar y trepar más en las grandes metrópolis plagadas de rascacielos.
Es el ahora o el nunca. Debo viajar al oeste. Tengo que hablar con los círculos de resistencia al Nuevo Orden Mundial. En “La Laguna” tendré tiempo para meditar y para follar.