Variaciones sobre tu Desnudez en una Noche de Julio.

 

 

Te desnudas lentamente
sin importar que no seamos amantes
ni siquiera novios.
Con una postura intelectual ,
despreocupada,
no me fijo en la celosía de tus curvas,
en el entrecejo del rostro que se forma
en tu seno derecho;
o en el atardecer gracioso de tus nalgas.
Y entras al lago
y me pides que hable
y te explico la indiferencia del cielo
hacia las cosas de la tierra,
hacia las cosas de los hombres;
por ejemplo:
tu desnudez que explota a las tres de la tarde
cuando el sol furibundo se concentra
en las piedras del río
y un ejército de tábanos sueñan con islas lejanas
y muelles nevados ausentes de marinos .

Miras al cielo, te encoges de hombros
y como un firmamento con forma de mujer
eres tú la indiferente
a cúmulos,
lluvias y arreboles;
paseas tu desnudez entre el calor
que gruñe colosal

(Al verte, una campana
se olvidó de tañir).



El horizonte tiembla;
desde tu desnudez inevitable,
recoges un camaleón en riesgo
y lo colocas sobre una terraza de piedra
donde llega la sombra de los sauces.

Después te cubres apenas con la túnica
y marchas descalza hacia el pollino
que te llevará al pueblo mientras tus muslos cantan,
se repujan y explotan
como un par de palomas
preñadas despacio por la luna
esa noche de julio llena de bramidos estelares
por tu piel.

 

GOCHO VERSOLARI

1 comentario en “Variaciones sobre tu Desnudez en una Noche de Julio.

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