Una pérdida de tiempo

 

 

 

 

 

Qué gran pérdida de tiempo, pensaba, no podía entender cómo se podía vivir guardando tanto rencor, tanto orgullo, tantas emociones que no hacían más que dañar el propio organismo. ¿Cómo se podía vivir con semejante carga durante tanto tiempo? Bueno, se dijo, pues con gran infelicidad, con una vida llena de amarguras y resentimientos no podía ser de otro modo.

Ella sabía que la situación era complicada, en otro tiempo, no tan lejano, reconoció, se había dejado llevar por ese, su carácter que tantos disgustos le había ocasionado, por ese impulso, por ese estado en que la visión se le nublaba con un velo de color rojo impidiéndole ver más allá que actuar impulsada por la ira. Tuvo que pasar tiempo, sí, y trabajar mucho sobre cómo controlar o gestionar esa ira y no dejarse llevar en el primer momento por esa catastrófica emoción. Intentó contar hasta diez, pero no era suficiente y tuvo que ir aumentando paulatinamente el número hasta llegar a la conclusión de que ni contando podía contener su furia. Lo logró, sí, lo logró a base de muchas meditaciones, de practicar yoga durante años y consiguiendo al fin que otra filosofía se instaurara en su forma de ser, de pensar y asimismo de actuar. Se dio perfecta cuenta, con el tiempo, del mal que se hacía, no importaba si tenía razón o no. Afortunadamente, pudo tomar consciencia que de ese modo no solucionaba nada, al contrario, lo que hacía era generar en el oponente otra reacción semejante.

Estos pensamientos sabía que eran toda una paradoja porque al decir que no entendía cómo se podía vivir guardando tantas emociones insanas,  lo decía ya desde la distancia cuando por fin se había deshecho de todo aquel estiércol apestoso que convivió con ella. Es difícil o no suele pasar que nos demos cuenta de nuestros propios actos y juzgarlos como algo negativo, siempre conseguimos darle la vuelta y descargar sobre otras segundas o terceras personas culpas o juicios que hacemos ciertos a nuestra comodidad.

Todo eran divagaciones  pero le venían a la mente al pensar lo efímera que es la vida, en el escaso valor que se le da, nos creemos inmortales y que el tiempo si transcurre no pasa nada y nos equivocamos de pleno, sí pasa, pasa que si lo desperdiciamos odiando, manteniendo en nuestro corazón y en nuestros pensamientos sentimientos oscuros, nuestra vida se convierte en una vida llena de sombras, sin disfrutar de ella, de lo que nos rodea, de las personas de nuestro entorno, de nuestra familia…la familia con la que a veces mantenemos distancias debido a conflictos que por orgullo se quedan sin resolver…ella quería resolver aquel conflicto con la suya, ya era hora de dialogar con calma, con el corazón. Sabía que sólo hablando desde el corazón podría desarmar lo que quedara de orgullo y rencor en el corazón de ese familiar tan cercano….

 

Imagen de la red

Me gusta todo lo relacionado con el arte, la cultura, literatura sin ser experta . Me encanta leer y escribir y estoy en este mundo de las letras de forma accidental.

4 comentarios en “Una pérdida de tiempo”

Deja tu comentario, así nos haces grande

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: