EL PODER DE LAS LETRAS

Una mala historia

Lo rompí, le quité la venda y lo alejé.
Me duele el dolor que le enterré, pero no podía mentirle.
Dice ser feliz con lo que hace, en cambio yo no puedo ser feliz si no soy parte de alguien más.
Me dice que abra los ojos, que mire bien, pero estoy consciente que lo que veo y dejé que entrara a mi pecho, está muy lejos de ser lo mejor.
Él no sabe que sé que cada paso que doy lo hago mal y sigo a pesar de saberme perdida.
Soy una suma de errores que van llenando mi subsistir, y aún así, sigo intentando avanzar, sabiendo que sólo me hundo.
He dañado a tanta gente en este viaje y hoy vivo el producto de mis obras.
Doy fe de que todo se paga en la vida. Yo lo pago. Asumo mi culpa.
Sé que si lo viera, lo abrazaría y no daría un paso más si no lo diera de su mano. Él, a esta altura, no lo imagina y no lo aceptaría.
Hoy, le hice saber que me interesa alguien más, pero que no soy feliz.
Él me pide que me libere y que viva por mí, pero me es imposible; estoy muerta en vida.

Viviana Lizana Urbina

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