Una dulce voz en un poema perdido a la vida.- La tierra.

Una dulce voz en un poema perdido a la vida.- La tierra.

Cuando te observo desde la cima del mundo te veo tan prepotente y créeme, no lo eres. Eres una simple hormiga en la mano de la Madre Tierra, que en cualquier momento decide que ya no eres nada.

Desde aquí arriba parece que podemos controlar el universo, sin darnos cuenta, de que nosotros mismos, somos parte y forma en él.

Cada vez que muere una estrella, una ínfima parte de nosotros se desintegra, esa luz que portaba se reubica en el manto que cubre la simiente de la Madre Tierra.

Nada ocurre por nada. Las casualidades no existen. Cada vez que rotamos alrededor del sol una minúscula parte de él prende en nuestra atmósfera, dejando su huella, que posteriormente tal vez forme parte de una de esas partículas de la materia que nos rodea, aquello que percibimos pero realmente no existe.

Energía que dirime entre ser vida o muerte, polos opuestos, dualidades que confrontan la vida, todo lo que en ella se engloba.

Un oráculo que tal vez nos habla del mañana que no existe, el ahora que llega sin darnos cuenta de que gira la manilla del reloj, o que la arena discurre sin cesar entre ese estrecho habitáculo en que un momento subsiste y la vida y la muerte se hacen eco.

En el río que fluye la vida, dejamos a veces que la sed no sacie nuestras emociones y que se desborden otros sin sentidos que el ser humano en si mismo lleva, pero debe aprender a controlarlos.

Cuando la niebla nos envuelve y nos besa amablemente no debemos escabullirnos, dejar que nos ame como parte de los elementos que se asientan en la Madre Tierra.

Los rayos del sol con su candor acarician nuestro cuerpo y nos proporcionan energía suficiente para que nuestras células intercambien sus fluidos, sin invertir los polos positivo y negativo del equilibrio perfecto del cuerpo en el que nos albergamos para todo ese caminar, desde que nacemos hasta nuestro retorno al hogar.

La lluvia que encuentra camino entre los pliegues de la piel despertando el gozo infinito que oculto queda a veces por que no somos capaces de disfrutar del momento en que nos ubicamos.

Ese viento que se enreda en los cabellos y prende los gemidos de la brisa ligera cuando las olas del mar la acompañan.

Cuando el silencio en su manto de terciopelo nos arropa y en el descanso nos nutre de vida.

Ellos todos son los sabios elementos que se aúnan y nos conforman, confrontando nosotros como queremos el caminar del Ahora.

Despertar, descubrir, mirar, observar, escuchar y ser vida en todo momento, sin privarnos de nada pues somos nada y a la nada volveremos en algún momento del camino.

Respetar, cuidar, no ofender, sin burlas, sin envidias, sin celos, sin rencores, sin venganzas, todo ello marche al agujero negro donde se compensan en algún momento los polos y alguien quizás pueda necesitarlos.

Y por su puesto morar en donde podamos con respeto y educación, explosionar e implosionar los colores de la vida. El blanco y el negro, el sepia, pero dotándolos de la magia que la vida ya lleva implícita.

Ser latido.

No olvidar que hay momentos en que “Aun lo más oscuro de la vida puede ser una bendición” mientras su corazón no haya dejado de latir.

Recuerden.

La Madre tierra les aloja, respétenla como lo hacen con su vida y ella les devolverá, siempre en la misma proporción-

 

Marijose.-  Namaste.

¡Ay! Esta niña chica que no puede vivir sin las letras. Y además ha descubierto que las letras realmente le dan vida, para nada le hacen daño. A ratos claro. Lindo Jueves. Besos 🙂 )

Un hermoso vídeo

2 comentarios en “Una dulce voz en un poema perdido a la vida.- La tierra.

  1. Lindo regreso preciosa. Si las letras te dan vida, vive y envuélvete en ellas, disfruta con hacer lo que amas, te motiva y te gusta.
    Besos y abrazos todos los que tu cuerpo sea capaz de soportar corazón!!!

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