Un refugio en mí

Un refugio en mí

UN REFUGIO EN MÍ

Quiero ser tu despertar
en las frías mañanas de invierno,
acompañarte en silencio
hasta que el dormir se venza
de mantenerme en tus sueños,
cuando la tenue alborada
que ilumine nuestro cuarto
se cuele por las rendijas
que dejamos entreabiertas
cuando cerramos los ojos,
anoche,
por última vez.

Quiero ser para ti el lacre
que selle tus labios dormidos
con besos deshilvanados,
perdidos por el camino
en el paso de la noche,
y vestirte con sonrisas
tejidas entre tinieblas
con los hilos de los sueños
que descolgados quedaron,
cansados, sobre la almohada,
en la mañana,
en el nuevo amanecer.

Quiero ser tu medicina
contra la melancolía
que apaga sin querer tus ojos
cuando en tu cabeza vuelves
al pasado que se fue.
Seré tu nuevo ansiolítico,
el que te saque del pozo
de oscuridad horadada
en las profundas lagunas
que planean por tu mente,
sin permiso,
una y otra y otra vez.

Quiero ser como el aroma
del café que te preparas,
despertarte los sentidos,
para que cuando lo inhales
te impregnes siempre de mí.
El narcótico aliciente
que impregne de amor tus neuronas,
esa sustancia prohibida
que te convierta en adicto
al cimbrear de mi cintura,
cada día,
temblando por tu querer.

Quiero que encuentres en mí
el refugio más seguro
contra todos tus temores,
esos que fueron creciendo
como si fuesen de hiedra,
adheridos a tu alma,
trepando por la pared
interna de tus suspiros.
Yo quiero ser tu refugio,
tu zona sin cobertura,
espacio
seguro para el amor.

En mi tendrás siempre un refugio.
Respira, tranquilízate y confía.

7 comentarios en “Un refugio en mí

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