Un páramo llamado depresión

Un páramo llamado depresión

UN PÁRAMO LLAMADO DEPRESIÓN

Abandoné la luz para adentrarme en las tinieblas, empujada por una mano implacable que no tuvo ningún tipo de remordimiento en hacerlo. Ni el más mínimo temblor se apreció en sus dedos, en sus gestos, en sus palabras, en sus gritos carentes de conciencia. Poco a poco, fui obligada a avanzar por un túnel en el que al final solo se vislumbraba oscuridad. Cada grito me empujaba varios metros, cada palabra me hacía reptar en busca de aquella salida que parecía de todo menos alentadora, cada humillación resultaba ser como una patada que me acercaba más y más a las insondables tinieblas.

Durante años estuve vagando por un páramo sombrío en la más absoluta soledad, ni buscada ni deseada, pero asumida de tal modo que llegó a convertirse en la más agradable zona de confort. El aislamiento se convirtió en un modo de vida, a falta de una alternativa mejor que por momentos se fraguaba en aquel inhóspito lugar donde solo el frío era capaz de subsistir. La desaparición era la alternativa, pero la frigidez de aquel desapacible yermo impedía cualquier intento de salida hacia adelante, incluida la huída, por más cobarde que fuese esta solución.

Hace poco vi cómo, entre la niebla y la aridez del terreno, nacía a la vida una preciosa rosa. Parecía que mis lágrimas, a pesar de la sal acumulada, habían conseguido hacer germinar en mi particular desierto vital una maravillosa planta, habían logrado crear vida de la nada. Llevo días cuidándola, hablándola, mimándola, sin separarme de ella ni un solo instante. Todo mi esfuerzo y mi atención están dedicados a ella, a verla crecer, a respirar su aroma, a dejarme acariciar por sus suaves pétalos y a sentir cómo el torrente de savia que circula por su tallo va, poco a poco, haciendo circular de nuevo la sangre en el interior de mis arterias adormecidas.

Una nueva lágrima de ilusión se desliza por mi mejilla para regar la pequeña rosa roja y un rayito de luz se adentra en este paraje que se halla en mi interior, la depresión.

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