EL PODER DE LAS LETRAS,  REFLEXIONES

Tras las gafas de sol

 

 

 

 

 

 

 

 

Amaneció el día con oscuras nubes presagiando tormenta, amaneció el día confundiendo el ánimo y precipitando al vacío el pensamiento. Escudriñó con atención el firmamento, quiso ver un haz de luz reflejado tras el oscuro cristal de unas gafas de sol que no tenía suficiente valor de quitarse ¿por qué las llevaba puestas en ese día en que ni un solo rayo de sol en el cielo lucía? Que tontería de pregunta se hacía, la respuesta era de sobras sabida, le dañaba la claridad y debía cubrir su mirada para no sufrir el daño de ver lo que la realidad le mostrara.

En ceguera súbita su vida se envolvía. ¿Eran reales los nubarrones que creyó ver desde el otro lado de la ventana o era solo la oscura mirada con que contemplaba las cosas  tras los protectores cristales de sus gafas? Qué confusión le creó en un momento el pensamiento mas aún así las gafas no se quitaría para comprobar si existía tal caos mental o era realidad la próxima tormenta que intuía.

¡Qué desastre de día! una y otra vez se repetía, no acaba de comenzar la mañana y ya está la maquinaria infernal en actividad preparando la jornada! Empezaba a estar harta de tan repetitiva melodía ¡se acabó la charla! decidió disfrutar del día y si había tormenta en algún momento escamparía, nada permanece en el tiempo, si truena o caen rayos y el cielo se convierte en espectáculo en llamas, la lluvia aplacaría la tormenta devolviendo  el arco iris la calma.

Se vistió sonriente y decidida a salir a la calle sin paraguas, sin gafas de sol con el convencimiento de que por mucho que quisiera obviar la realidad de nada le servía mantenerse en la ceguera, ocultándose tras los oscuros cristales de aquellas malditas gafas. Decidió mirar la vida de frente que aunque la realidad del momento doliera, contemplar la luz del día y recordar que la vida no solo se compone de adversidades sino también de momentos felices y alegrías compartidas. 

 

 

@Marina Collado

6 Comentarios

  • Mila Gomez

    Esas gafas que nos ocultan lo que no queremos ver de nuestra realidad, lo desagradable lo que nos enferma…pero seguirán ahí mientras les dejemos acampar a sus hachas escuchando el p
    parloteo incesante de la mente viendo todo negativo. El día es el mismo hasta que decidamos cambiar la visión del mismo. Todo puede resultar hermoso si uno enfrenta la vida tal y como viene, sin dramatismo. Bien por la prota que tuvo el valor de quitarse las gafas y salir a vivir.

    Una hermosa reflexión de lo que nos ocurre a veces a todos al mirar la realidad con ceguera. Al fina y al cabo la vida sigue siendo bella.
    Excelente prosa, mi querida Marina.
    Una oda a la libertad, de salir de esa zona de confort.
    Me encantó.
    ¡Besos y abrazos, linda!

  • Marina Collado

    Así es Mila, dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver y es verdad. Por los motivos que sean preferimos contemplar la realidad de forma desvirtuada y nos ocultamos detrás de infinidad de cosas para no ver lo que ocurre. Supongo que, como siempre, escribir sobre ello me ayuda a liberarme de lo que me sobra.
    Muchas gracias corazón bello por tu tiempo y tus palabras.
    Besos todos mi querida amiga y muy feliz comienzo de semana, guapísima.

  • Mayte Dalianegra

    Un texto profundo, como lo son siempre todos los tuyos, mi querida Marina. En él tratas sobre algo fundamental y es que la vida hay que afrontarla con valor, no a escondidas, no con vendas en los ojos o gafas de sol. La realidad es, con demasiada frecuencia, cruda y cruel, pero viviendo en mundos de fantasía no se aborda, solo se esconde. En el fondo todo es más sencillo de lo que parece y de lo que nos hacen creer quienes pretenden manipularnos con pamplinas. El sol sale cada día y cada día se oculta y en el mundo hay cosas buenas y cosas malas, y cuando la vida se acaba, no pasa nada, el mundo sigue girando. No hay por qué hacer dramas sobre los procesos de la vida y del universo. Comparto tus sabias reflexiones con sumo gusto, mi querida amiga. Muchos besos.

  • Marina Collado

    Así es querida Mayte, la vida con sus subidas y bajadas sigue siendo el regalo más valioso que tenemos, así que, como bien dices, cada día sale el solo aunque no lo veamos y hay que sonrirle y disfrutar de cada nuevo rayo con que amanece el día.
    Muchas gracias por tus palabras y tu generosidad, guapísima.
    Feliz tarde y millones y millones de besos y abrazos para ti, corazón bello.

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