Tormenta

 

 

 

 

 

Tengo la piel lejana, casi inconquistable

si esta tormenta no acaba terminará con mi existencia.

tengo el alma rota y vacía,

me pregunto qué hubiese pasado

si hubiese cambiado mi destino.

No me atreví,

estaba demasiado omnibulada.

La primera experiencia

con la muerte me dejó deprimida,

casi muero,

debí morir aquel día,

tengo miedo al otoño en soledad

y a desaparecer sin memorias,

sin descendencia.

Pareciera que la continuidad le da motivos

a la existencia.

Estoy triste, he pasado por mucho y aún no acaba

mi desasosiego me sumerge en una soledad

no sé qué haré al día siguiente.

Como buena guerrera me desafío al destino,

estoy cansada de luchar

contra la corriente.

Como un singular espasmódico los días pasan

sin prisa y siento que pierdo el tiempo…

Era feliz cuando escribía,

sentía la salvación,

en mis letras podía decirte

pasa  yo te arrullaré bajo la tormenta.

Hoy es de esos días

compasivos y lentos

sé que habrá una salida

pero no encuentro el final del túnel.

Se oye el cantar de los pájaros, la brisa fresca

y nada pareciera estar pasando.

Hoy me siento inmóvil en las

inmensidades del tiempo.

Aré en el mar y todo se desvaneció.

Esta desorientación me llevó al borde del precipicio.

Añoro la paz de otros días y

el silencio en las calles.

respiro. Estoy viva.

No tengo respuestas para el fracaso.

En otro tiempo era exitosa.

Me siento cansada de los imprudentes

y desagradecidos.

Quiero escribir en la sublimidad del tiempo y la piel

y oír sólo los silencios.

Sólo quiero oír los silencios, disfrutar del silencio.

Al fin la soledad te hace amar los silencios.

Me gusta escuchar los grillos en las noches

y las cuatro estaciones de Vivaldi.

tal vez en otra vida

naufrague hasta la eternidad

y el amor encuentre.

O siga arando en las inmensidades del tiempo.

Todavía tengo vida

y es una bendición.

Me niego a rezar, siento que mis oraciones

se van al aire.

Estos tiempos tan tristes y yo veo

la casa demasiado grande

para mí.

He estado confinada por morir.

Siento miedo de que mis letras

mueran y no haya nadie que las recuerde.

Te he dejado este poema,

mis letras y mi alma.

 

 

Karem Suárez

 

 

 

2 comentarios en «Tormenta»

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