Tiempo envejecido

Día húmedo como mis mejillas mojadas por la garuga que emana de mi alma desgastada.
Desgastados están los recuerdos de tanto recordarlos y mecerlos entre mis brazos y mis pechos marchitados.
Marchitos mis labios sin el roce de los tuyos y sin el sabor de tu piel esquiva.
Esquivos los sueños se han alejado de mi almohada, sólo guardo bajo ella mis miedos y mi inseparable soledad.
Soledad hay en cada esquina de mi ser, de mi casa y en las paredes deslavadas y agrietadas que es mi piel envejecida.
Envejecido está el tiempo que se ha ido, que se ha muerto. Todo lleno de silencios sin la presencia de tu amor en la vera de mis huellas.
Dime tiempo, ¿a caso no merezco alejar la tragedia de latir sin vivir?

Viviana Lizana Urbina

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