Tempestad

 

 

El final se augura en medio del silencio de su sombra.

Acecha locura pintada en brea

aunque solo sea un momento.

Perdidos vivimos en el tormento.

¡Oh silencio!

Para sobres,

los que implementan trajes

jugando con la incertidumbre

ya no queda más valor

que su impune salvación.

¿Y  los vales?

Esos se quedaron lejos

racionada la ilusión en triaje.

la vida pasa y pasa sin mirar

nada importa a los demás.

¡Que se bajen!

del tren de la corriente

que no invierte, que revierte

la fe de la voluntad

envenenada sociedad.

¿Y los papeles?

Les importan cuando llenan

esas cajas de cristal

donde buscan con pedernal

patrimonio y sociedad.

En sus ojos

legañas de cuatro monos

que se parten la cara

por idolatrar la mezquindad insufrible

raciocinio negligente

incurable tempestad.

 

Gustavo García Pradillo

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