Certamen Marcianas Poéticas

Categoría: Textos (No premiado)

 

TE QUIERO UN POCO

Corría por el arcén de aquella calle anegada sorteando feliz los charcos, causa del gran chaparrón que estaba cayendo.

Ocurriría de inmediato, miró a la derecha y luego a la izquierda, sin cumplir ninguna seguridad se lanzó y cruzó dejando de lado todas las precauciones necesarias.

El vehículo que entonces dejó la rotonda para tomar la recta, le impactó de lleno…

La escena era aterradora, trágica, penosa, en la chapa del coche un hoyo que erizaba la piel al verlo, sobre el parachoques, manchas de sangre que todavía goteaban y el paraguas destrozado, quedó olvidado en la acera…

Mientras una ambulancia se movía desenfrenada hacia el hospital desde donde había salido, avisada por el vecindario de aquella calle céntrica.

Nada es cómo se quiere que sea y aquella mañana menos la tormenta que aún tardó unas horas en alejarse, a las personas los acontecimientos no les habían salido muy bien.

El saludo del destino que pasaba por allí les abrazó de lleno. Estrujando sus sentimientos a la vez que sus vidas. Haciendo que una tragicomedia se convirtiera en un estado de vida en la que sus comediantes, actores vocacionales de alegrías al uso, representasen el papel de sus vidas.

Al contrario de aquella mañana, la que ahora se vivía en aquel adosado en la montaña, era diferente. El sol radiante se posicionaba sobre aquel tejado de teja roja, esparciendo toda su energía sobre el lugar y sus habitantes.

Te quiero un poco, era la frase corta que los dos utilizaban para darse los buenos días, pero la verdad era otra, se amaban con la locura propia de una necesidad especial gracias a aquel día.

Su amor y relación levantaba envidias, sus amistades les invitaban a fiestas con el egoísmo para preguntar cómo lo hacían, el seguir tan enamorados y lo demás. La curiosidad los mataba, pero ellos no perdían la sonrisa, solo se querían un poco, estaban cansados de bromear con aquel tema que levantaba ampollas…

Habréis notado algo extraño en la lectura de este relato, la escritura es ambigua, nada selectiva, es complicado, pero se puede.

Cuando se habla de amor no se debería hacer ninguna selección, simplemente se aman, casualmente la vida les brindó la oportunidad de gozarla, de cumplimentar sus caricias en una hipnosis de perjuicios que no deberían existir.

Aquel accidente les condicionó la vida, les unió para siempre, la eternidad era ahora el lugar para su última cita.

Nada ni nadie debería juzgar un amor, unos buenos deseos de amar y una fiabilidad consentida si las dos partes lo pactan de ese modo.

Siempre se ha dicho qué menos es más y diciéndose te quiero un poco, llegaron a amarse hasta la eternidad.

Adelina Gimeno Navarro – Escritora