Tantas veces como…

 

 

 

 

 

 

 

Cuando todo parecía que se iba a derrumbar, cuando el mundo creyó que bajo sus pies se hundía, cuando ya pensó que la luz del día jamás brillaría y el sol nunca más sus rayos acariciarían su rostro. Cuando todo apuntaba al desastre total y apocalíptico del paisaje de su infierno un enorme estallido mezcla de locura y coherencia acabó con el caos que reinaba en su mundo interno.

Como un detonante que activó el entendimiento el estallido lanzó flamas incendiarias que restauraron el sentido. Necesidad imperiosa y urgente de entender todos los porqués para salir del abismo movida por el mismo amor que por la vida sentía, por el amor que hacia si misma siente. Ese inmenso amor la llevó a creer ciega y firmemente que aún en los más catastróficos momentos puede encontrar una luz que ilumine la salida.

Se abrió el diálogo entre el Ser supremo de su reino y las negaciones y contradicciones que la hicieran prisionera. Recuperó el control y el poder que en manos de la negación dejara y su voz hizo valer claro y fuerte para que no hubiera lugar a confusiones sobre quién legislaba en sus tierras:

tantas veces niegues mi existencia, tantas veces gritaré que me amo, tantas veces prohibas y cohartes mis libertades, tantas veces proclamaré que solo yo soy mi dueña, tantas veces niegues mi derecho al goce y placer del alma y del cuerpo, tantas veces me deleitaré con merecidos regalos y sublimes complacencias, tantas veces me sometas a voluntades que no desee, tantas veces te mostraré mi libertad como eslogan de mi estandarte, tantas veces como  recrimines mis actos y me sometas a tu juicio, tantas veces  me reafirmaré en que me abrazo a mis derechos y me permito ser lo que soy con mis defectos y virtudes, mis errores y mis aciertos, en el destierro queda la rigidez que me impones para mostrarme flexible conmigo.

Me permito y me acepto como ser humano e imperfecta persona que soy y por más que mantenerme quieras bajo el terror de tus garras siempre buscaré la forma y me las ingeniaré para salir airosa en la batalla y deshacerme de tus cadenas. Siempre indago el cómo y el porqué para librar contigo, mente hostil, las contiendas necesarias hasta que llegue el momento en que no vuelvas en mi vida a aparecer con tu voz inquisitiva emitiendo falsos juicios sobre mi persona y sobre mis actos, culpándome de todo el mal cuando no hay culpas ni culpables y condenándome de por vida a un inmerecido cadalso.

 

 

Imagen de la red

6 comentarios en “Tantas veces como…”

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