Esperanza Conciencia.

Moxitla 21

Esperanza Conciencia. Grupo música Motxila 21. ¿No los conocéis?

Nos perdemos en las palabras

…dejamos de ser humanos
los sentidos vuelan con el viento
y el vacío es lo que queda.

Susurros
música a los oídos
deleite a los sentidos
es lo que nos trae
cuando todo es latido

Silencios
sueños arropados por las plumas
nuestra vida

Esperanza,
a través de mirada
sus deditos
su cuerpo chiquito
su alma limpia e inocente.

Caminar largo
profundo boscaje
presas y cazadores
momentos

En su regazo su pluma
sus sueños atrapan
pesadillas que marchan
esperanza es lo que siembra

En el silencio que impera
mientras duerme
tranquilo
calma y quietud
sonrisa en la mirada
vida que resurge de la nada.

Marijose.

Hora de despertar

 

 

 

 

Despertó aquella mañana del sueño en el que había permanecido anclada durante tanto tiempo. Despertó y quiso volar aun con las alas dañadas.

Miró el reloj y comprobó que su vida se estancó entre nostalgias, sinsabores y dolores que hizo suyos sin que nadie se lo pidiera.

Despertó aquella mañana y enarboló muy alto su bandera. Se detuvo ante el espejo y contempló incrédula la imagen que reflejaba, irreconocible para sí misma, no era su yo, era una lamentable proyección de un alma malherida.

Tomó la mano que le tendía su exacta gemela y arrancó de cuajo la máscara pétrea que su cuerpo cubría. Deshizo su envoltura y en jirones convirtió su cuerpo. Por cada desgarro sufrido, la piel caída fue mutando a medida que su pensamiento se iba modificando. Un nuevo soy renació de lo vivido, dispuesta a recordar por siempre lo aprendido.

El nuevo hoy se convirtió en la hora de todas las horas, hora de abandonar la lúgubre morada en que habitaba. Era hora de contemplar la luz del sol con los ojos descubiertos, sin miedo a que la luz solar cegara su mirada.

Era hora de descargar el lastre que su espalda aplastaba, era hora de correr y volar, de reír y saltar, de llorar de emoción y de alegría. Era hora de vestirse de amor para sí misma. Era hora de vaciar su alma de dolor, de abrazarse con fuerza a la felicidad que le pertenecía, de vivir la vida que en su amnesia olvidó que le correspondía. 

 

 

 

Imagen de la red

 

 

 

 

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