El peso del alma

Era su canción preferida, la que desde su ausencia escuchaba con asiduidad.

Me la llevé conmigo, ella amenizaría el momento en el cementerio.

En el día de Todos los Santos, dicen de aquel lugar, que las almas juegan entre los arboles, a merced de que algún gato travieso intente alcanzarlas.

Eso quise imaginar, que la suya vendría hoy a casa conmigo, al ver al felino acercarse con su ronroneo a mi lado.

No dejé un instante de llorar, de recordar cuantas veces aquel tema sonó para nosotros.

El peso del alma, 21 gramos que perdemos a la hora de nuestra muerte.

Adelina GN

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