Aire culpable

Era como la levedad de sus palabras, sencilla y pequeña, sus enormes ojos color gris teñían su universo de agua. Entre los árboles y las playas solía apaciguar su alma inquieta, todo lo contrario que normalmente vivía.

Era un no cesar de estrés, el trabajo llevaba sus nervios al límite a diario, la responsabilidad la ahogaba. Cuando llegaba a casa tampoco era capaz de descansar, demasiado pendiente de los suyos, ayudar en los deberes, hacer cenas, lavadoras, planchas. Era extraña la noche que conseguía apoyar su cabeza en la almohada antes de la madrugada. Aun así, corta de vida, de tiempo y de sueño, buscaba ansiosamente en su ordenador un espacio de tiempo, por muy pequeño que fuese donde se sintiera libre. Se agarró a algunas redes con la avidez de un niño que descubre una juguetería gratuita a su alcance. Desconocía métodos y peligros de Internet y buceó buscando su espacio.

Tampoco quedan ya reductos de paz y libertad apenas en ese espacio paralelo. Pero de repente un día se coló por una mínima rendija un ápice de luz, una sonrisa, un mimo a tiempo, oxígeno para respirar. Inconscientemente inspiró a toda su capacidad de pulmón, a fondo, sin miedo. Como si nunca antes hubiera respirado.

Se perdió en un mundo infinito de letras sin sentido hasta encontrar su propio lenguaje. No escatimó en poner de su parte todo de lo que fue capaz. Desplegó sus alas y se lanzó en picado a algunos sueños, aunque a veces ni siquiera eran los suyos. No marcó límites, tendió puentes. Por primera vez en su vida, sólo se miraba a si misma y le gustaba sentir el vértigo del ciberespacio correr por sus venas.

Está cerca de la locura más veces de las que hubiera podido llegar a imaginar, aunque finalmente siempre se hizo con el volante. Los enemigos eran demasiados pero sólo miró al frente.

Inconscientemente consciente se aproximaba cada vez más hacia el límite del precipicio, “delgadas líneas” le llamaban algunos. Y como tenía que ocurrir, de un momento a otro, más tarde o más temprano, sino era hoy sería mañana, al mirar hacia atrás ya no vio el otro lado.

Estaba demasiado lejos para volver a encaramarse al cortado de que había saltado, demasiado abajo, demasiado deprisa, demasiado pesada, demasiado….

Lleva años volver a la realidad si es que algún día consigues volver, ella aún no sabe que ha ido demasiado lejos. Perdió la noción de la realidad, y se encuentra perdida en una guerra galáctica entre todos sus miedos, pensamientos y desvaríos.

No ha trazado una línea, ahora se mueve entre rayos, su epicentro la atrae sólo de vez en cuando, pero proyecta sus rayos en forma de haz hacia los trescientos sesenta grados que bordean su núcleo. Sólo los suyos la atan a este universo real, donde su cabeza ya no quiere volver.

Ahora sueña que todos son sus enemigos, que la persiguen. Que está permanentemente vigilada, que la acosan, que todas las galaxias le han declarado la guerra, que quieren controlarla.

Ahora ya no es ella, es un ser encerrado en su concha de carey, su caracola, su espacio único y pequeño donde ni siquiera le da para encontrarse.

Ha cruzado todas las líneas, delgadas y gruesas, invisibles y empinadas, profundas y siniestras. Ahora ya sólo tiene miedos, olvidada de sí misma, la locura sin saberlo. Y sigue pidiendo a gritos, a veces ahogados, insonoros, aterradores, estridentes que la ayudemos.

Tantas veces me dan ganas de abrazarla fuerte, y decirle que nada de eso es cierto, que sólo ella será capaz de salir de ese infierno, que sea valiente que yo no la dejo. Que he hecho de su causa mi reto, que la escucho, la acompaño y la aprecio. Aunque ya solo espero de lejos, la miro de reojo porque no me escucha, ni a mi, ni a nadie Ya no mira a su lado, está muy lejos.

En una brisa confío, esa que le devuelva el aliento. Solo el aire es el culpable de que resista su cuerpo.

Volverá como las golondrinas, aunque se equivoque la paloma, a encontrar un día su puerto esa gaviota de mares revueltos a regalarnos su bonita sonrisa de invierno.

@carlaestasola

Por ella, con ella, para ella.

 

Imagen: Pintura de Lino Lago

Música: Sinfonía nº 9 de Gustav Mahler

Tiempo

 

 

 

 

 

 

 

Un viaje de vértigo, sentía que su estómago se revolvía al mirar hacia atrás y observar a qué velocidad había pasado el tiempo a pesar de que en algunos momentos tuvo la sensación de que las manecillas del reloj se detuvieron, se congelaron en el camino y dejaron de girar como ella hubiera deseado, como si Cronos hubiera sido devorado por sus propios segundos.

Ese pensamiento le dio pié a reflexionar y cuestionarse si existía el tiempo realmente…¿Qué es esa cosa invisible en la que depositamos el control de nuestras vidas? Ese conjunto de letras que nos persigue, del que no podemos escapar y al que le han puesto Tiempo por nombre ¿Es solo una idea que la mente colectiva confeccionó? ¿una palabra inventada para dar sentido y explicar el transcurrir de la vida…? ¿la palabra tiempo tiene significado?

¿Qué sentido tiene en realidad? Porque no suena a nada, queda hueca y vacía y, sin embargo, ese tiempo que no significa nada y carece de sentido se precipitaba ante sus narices y ahora sin poder remediarlo viajaba a una velocidad de vértigo. El tren en el que subió, de repente había pisado con fuerza el acelerador y corría a la velocidad de la luz.

Su cabeza no paraba de darle vueltas a lo mismo: EL TIEMPO. ¿Era el tiempo lo que se precipitaba o era ella la que había pisado el acelerador y ahora no encontraba el freno para detener la velocidad de su maquinaria? Otra incongruencia porque solo ella disponía de la capacidad y los medios para acceder a la palanca y frenar en seco y detener su propia marcha. ¿De qué le servía viajar con tanta prisa, de qué servía querer anticiparse a todo acontecimiento si todo ocurriría en el momento justo y oportuno. No servía correr a esa velocidad ni hacia adelante ni hacia atrás ya que en ese recorrido se olvidaba de lo principal, el ¡¡TIEMPO PRESENTE!!

No por mucha velocidad que le pusiera los acontecimientos que estaban por llegar iban a llegar antes…TODO A SU TIEMPO…¡¡Otra vez el TIEMPO!! Asumió una alta dependencia al Tiempo y si era así, si tanto se le nombra ¿querrá eso decir que esa cosa que no se ve ni se toca es real y tiene control absoluto?

 

 

@Marina

Entre brumas

 

 

 

 

 

Me adentro ente la espesa bruma que rodea las murallas de una ciudad dormida. Quiero despertar y salir corriendo del laberinto que absorbe el sonido, que me mantiene atrapada entre una tela de araña de frío y silencio tejida en un tiempo de olvido de lo vivido. No, no quiero seguir avanzando entre la niebla que bloquea la mirada y ciega los sentidos, quiero rasgar la bruma en un grito y deshacer la densidad de la cortina. 

Me adentro confundida, con pasos vacilantes ¿sigo adelante en busca de la luz o detengo en seco la marcha y retrocedo y vuelvo sobre mis pasos atravesando la cortina de hielo de la ciudad enmudecida? Por momentos las brumas parecen disolverse, mas es un efecto engaño que provoca el deseo de escapar de la nebulosa que rodea mi fortaleza.

Quiero soplar, soplar tan fuerte que aunque me ahogue, no me importe, quiero ver lo que hay detrás de la espesura, quiero derribar la barrera que separa la realidad de la pesadilla del sueño. Creo estar consciente en este duermevelas pero no lo sé a ciencia cierta. Mi confusión es realmente grande, las órdenes que de mi masa encefálica parten no son captadas como deben. El caos está servido, inmóviles quedan los músculos, mis articulaciones no responden a los estímulos interiores, las neuronas pierden su poder conectivo, los axones bailan a su propio ritmo olvidando sinaptar como es debido. La maraña se acrecienta y la niebla crece en intensidad advirtiendo que está viva. La incertidumbre oscila y fluctúa entre luces y sombras que se vislumbran desde la atalaya en la que por fin puedo elevarme y contemplar desde otra óptica lo absurdo del ensueño.

Envuelta en un manto de sudor y lágrimas escucho la alarma del despertador y sobresaltada y agitada mirando en derredor quiero saber si es mi habitación la estancia en la que me hallo o sigo encerrada en la mazmorra devorada por las sombras de una ciudad que agoniza ¿He despertado o sigo bajo la inconsciencia del sueño? ¿Sigo en la misma realidad con la que inicié el viaje? ¿Soy la pasajera de este cuerpo o sigo en otro plano del ensueño dando órdenes desde otra dimensión en la que el tiempo y el espacio pierden el sentido?

 

@Marina

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