Sueña, mi niña, sueña

Sueña, mi niña, sueña

SUEÑA, MI NIÑA, SUEÑA

Mi pequeña niña duerme
y le noto en la carita
que tiene los sueños dulces,
que sueña con flores bellas,
con mariposas azules
y que sube a las estrellas.

Sueña con Caperucita
y con el lobo feroz,
con suave leche de almendras,
con cálidos baños de olor,
sueña con ropitas nuevas
y con que llegue el calor.

Sueña con coger la luna
y comerse un pedacito,
que dicen que sabe a queso,
y dejar la luna llena
menguada con su mordisco
dulce de piel morena.

Sueña con saltar los ríos,
subirse encima de un pez,
cabalgar un gran caballo,
almorzar con Dulcinea,
ella ve a Papá Noel
bajar por la chimenea.

Sueña con días de playa,
con caballitos de mar,
con cometas de colores
que al cielo la han de llevar,
con subir a la montaña
y ver desde lo alto nevar.

Sueña con príncipes verdes,
con princesas que no son
porque en verdad son guerreras,
con cochecitos morados,
con el agua de la lluvia
y con enanitos dorados.

Sueña que en un caracol viaja,
que hace lluvia y sale el sol,
que suben por el arcoíris
con un paraguas de flor,
de pétalos de colores
y con pistilos de amor.

Sueña con osos blanditos,
con caramelos de rayas,
con números y letritas,
con compañeros de escuela,
con sus papas amorosos
y también sueña que vuela.

Mi pequeña niña duerme
envuelta en gasas de tul.
Mientras, su papá la mira,
a su pequeña sureña
y su mamá dice en bajito:
Sueña, mi niña, sueña.

EL AMOR DE MI VIDA 

 

El amor de mi vida.

A todo le va bien una segunda parte,

un complemento que vuelve a enamorar

la soledad.
Esa pequeña parte que no buscamos

pero vivimos tratando de encontrar,

esa parte que loco trae al corazón,

esa vida que busca su segunda vida.
Esa pieza que a la vida sorprende

que después de tocar fondo

vuelve a nacer.
¿Cómo supe que eras el amor de mi vida?
Supe que eres el amor de mi vida

cuando a mi vida le faltaba el amor

y llegaste tú.

Fue así que decidí llamarte

el amor de mi vida.
Por ©Agus Didier

Rades sociales

@agusletras 

@letrasfueradelpapel

A-Troz-os

La boca

haciéndose

pequeña.

Los ojos

alargándose

hasta las sienes,

son ahora como líneas

que dejan pasar

un átomo de luz,

quizá.

Cuesta respirar.

Las fosas nasales

apenas dos puntos.

Las orejas cortadas

el oído

muerto.

El cerebro en off.

No hay información.

Me pregunto:

¿será lo mejor?

Porque a veces…,

puedo jurarlo

a veces…,

me duele el corazón.

M. L. F.

 

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