Gritos de esperanza

GRITOS DE ESPERANZA

Llegan gritos de esperanza
a mis oídos cautivos
por el miedo.
Dibujo en mi semblante
una curva extraña,
un gesto ya caído en el olvido,
una sonrisa cargada,
cual revolver desgastado,
de ilusiones vanas.
Quisiera que su carga
disparara
de una vez por todas
en la sien sembrada
de infinitas canas
de mi cabeza,
colofón del alma.
Con el corazón ya cauterizado,
orientado por instinto
en dirección correcta
justo al lugar exacto
donde el olvido habita,
traicionero,
compañero de batallas,
espero con temor
que mi voz se alce también
en gritos de esperanza.
Solo llega a mi mente
sulfurada
el eco vacío y sordo
de una voz que fue callada
en todas las batallas
que la vida
le dio a librar
para robarle el alma.
Apuesto ahora
mi vida y mi destino
a la ruleta rusa de la suerte
y aguardo mientras callo
mi voz, que ya está muda,
esperando ver la bala plateada
que anuncie
al mundo entero
mi suicidio.
Quizá la vida tenga preparada
una salida más digna
a mi suplicio
y cuando apriete el gatillo
ya no salga
nada más que un simple
chasquido en mis oídos.
Ese momento ansiado
hará que exhale
el último suspiro contenido.
La respiración continuará,
pausada,
y comenzaré a escuchar
en mis oídos
mi propia voz
alzando al cielo
mil y un gritos de esperanza.

Me rindo

ME RINDO
(Strange love)
Antes o después, confía en mí
mis crímenes parecerán imperdonables
lo serán
Rendido al placer de mis pecados

vendido al vicio de vivir
Pensarás que es el fin
que quemé todas mis naves
y es verdad
Acariciaré nubes, puliré estrellas
moriré por verte sonreír

Juego de letras

JUEGO DE LETRAS

Las letras juegan y juegan,
pegan saltos,
patalean.
Forman palabras bonitas,
hacen espirales,
vuelan.
Vocales y consonantes
salen libres,
pizpiretas,
a formar miles de historias,
corren curiosas
e inquietas.

Si te subes a la «a»,
jugarás con una araña,
podrás viajar en avión,
esconderte en un armario,
darle a un amigo un abrazo,
sentir lo que es el amor,
revolcarte entre la arena,
robar al arco iris un color,
azul claro o amarillo,
el que te siente mejor.

Si tú prefieres la «e»,
montarás en elefante,
visitarás una ermita,
podrás jugar con erizos,
subirás a las estrellas,
recibirás empujones,
irradiarás energía
de un color azul eléctrico,
podrás ser un astronauta
en el espacio exterior.

Yo que me subí a la «i»,
recorrí cien mil iglesias,
cumpliendo mis ilusiones
en mis iris de colores,
viajé a lomos de una iguana
dibujada, inanimada,
que corría ilusionada
dentro de mi imaginación,
sobrevolé en un instante
el mundo hasta el Iguazú.
Igual puedes hacer tú.

En la «o» ruedas que ruedas,
te crecerán las orejas,
incluso hasta los oídos
para que oigas mejor,
puedes subir en un ovni,
hacer una gran ovación,
tejer con miles de ovillos
orugas de mil colores,
dibujar ochos tumbados
sobre un oso respingón.

Y si te gusta la «u»,
podrás dejar crecer tus uñas,
montarte en un unicornio
y recorrer el universo,
deslizarte por la «uve»
y oír al viento ulular,
podrás llegar a ser único
y comerte una «uve» doble
untada de chocolate
y hacer ungüentos con sal.

Las letras juegan y juegan,
pegan saltos,
patalean.
Forman palabras bonitas,
hacen espirales,
vuelan.
Encerradas en los libros,
te esperan
a que las leas.

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