Cuando el diablo

Cuando el diablo susurró tu nombre
sonaban en la radio canciones de invierno.
Recuerdo perfecto su mirar
enarcadao por peludas cejas
sobre dos ojos azules,
similares a fuegos fatuos
brillando en la oscuridad
flotando como faros
indicando la deriva.
Cuando el diablo susurró tu nombre
apareciste aquella tarde desde la nada
en la que desaparece la gente
que camina por las calles.
Me miraste con sus ojos
y reconocí en ellos la voz rauca
que fisura la calma llamándome en silencio,
midiéndo con su lengua
el tamaño de mi corazón.
Cuando el diablo susurró tu nombre
sabía que mi alma tendría nuevo dueño
tras el sueño inevitable
y que de existir un infierno
aprendería a llamarlo hogar.
Pero nada de aquello importó,
y como Milton renuncié a la oportunidad
de un paraíso ficticio por la certeza
de envejecer junto a las caricias de tu voz.

Azul

Azul son tus ojos lejanos

Azul tu mirada complaciente

Corre como el caballo de travestía

Como mi alma abatida

Te visita noche y día

-Azul inconquistable

Tiernas pasiones y gritos en la noche-

Azul dormido en mi cama

Visito tu alborada

Mi alma está vacía

Como mi lecho que espera por ti

-Decisiones inesperadas

Socaba mi espíritu noche y día-

Azul de mi vida corriente

Tanto esperar para luego ser paciente

Azul vibra mi energía

Ella es todo lo que tengo alma mía

 

Azul de mi vida corriente

Muchas vidas amándote

Viviendo con mucha gente

Azul que vibras en batalla

Muchas almas desoladas

Azul que quiero que llegues

Así como el mar paciente

Azul de mis entrañas

Cuánto amor

 

Des-oriente

Azul que invita la rosácea tarde

Que ames mi vida insolente

Azul que emana la caída

-De tantas carestías

Y falta de armonía-

Azul de mi espíritu dulce

Sólo quiero regresar a mi mar

Ser con él uno sólo

Un principio y un fin

Una alquimia

Mi presente

Karem Suárez

Octubre de 2017

 

 

Regla nº 1

Gnossienne nº 1 – Erik Satie 

REGLA Nº 1

Tensa
el verbo como un arco
y sus labios disparan:
¿Amor?
No me hables de amor.
Si lo podemos explicar
es mentira,
si lo podemos razonar
no tiene sentido.
Si quieres hablar de amor
esto ya ha terminado.
Así que si insistes
podemos ahorrarnos
las palabras
y el último beso.

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