Cómplice y confidente

CÓMPLICE Y CONFIDENTE

Es en noches como esta, en las que me escondo detrás de mis silencios, cuando las hojas de mi viejo cuaderno se convierten en cómplices y confidentes de los sentimientos que durante el día dejé apartados en el cesto de la colada. Las palabras que fueron calladas se entremezclan con los calcetines de color y, después de lavarse la cara con el programa corto y una dosis extra de suavizante con aroma de larga duración, se plasman en las hojas turbias que nada saben del centrifugado de la razón.

Son palabras embriagadas por el aroma a café caliente que me recorre las venas en el frío de la noche, cuando el único sonido que se escucha es el eco de mi pluma tatuándome la piel. Rasgado queda el silencio que me sirvió de escondite y en cueros queda mi alma sobre la mesa de la cocina, donde aún reposan los restos del destierro de mi última cena, donde hasta el vino se enfría como lo hace mi corazón.

Aquí, en mi viejo cuaderno, marcado por los tachones de la conmiseración, mueren mis palabras mudas y se convierten en letras que, al frescor de la mañana, serán, como siempre, carentes de sentido.

Y las volveré a poner en el cesto de la colada.

En un barrio muy bueno – Diario de yo

En una oficina de registro, un profesor y un abogado, en un barrio muy bueno, debaten, jocosos, las maldades del funcionariado.


Conciliador les tranquilizo con un somero “menos mal que contamos con políticos, banqueros y grandes empresarios para compensar la situación”. 
Muy sonrientes volvemos a nuestros quehaceres: yo a mi lectura; ellos a su brillante carrera en el mundo de la comedia.

Desde el cariño. Vaya eso por delante.


Y sí, la cabra tira al monte. Cada cual que encuentre la paz donde mejor le parezca.

Carlos Bueno-León

El ingrediente secreto

El ingrediente secreto
El ingrediente secreto

Empezaba un nuevo curso del colegio de primaria, y Jack el cocinero estuvo todo el verano preparándose y elaborando nuevos platos para que los niños puedan disfrutar de sus menús. No era cocinero profesional,  entró por enchufe de su hermana que era profesora de historia, el curso pasado no lo hizo nada bien, los niños estaban descontentos y los padres pusieron varias quejas a la dirección, pero este curso se preparó para no fallar y sobretodo para demostrarle a su hija, que era alumna del mismo colegio que podía estar orgullosa de él. Lo tenía todo apuntado en una libreta, cada ingrediente, cada condimento, tiempos de cocción y un sinfín de apuntes.

hasta la primera semana del nuevo curso no había servicio de comedor, y llegó el día de su estreno pero otra vez, los niños se quejaban de lo mala que estaba la comida, su hija al llegar a casa intentó consolarlo aunque no sirvió de mucho, pero le alegro la tarde.
Al día siguiente lo volvió a intentar, pero obtuvo un  nuevo fracaso, no entendía porque si se había preparado  a conciencia y le salían sabrosos los platos, pensó tal vez que fuera culpa de los utensilios, las ollas y las cacerolas que eran viejas, fue a hablar con el director y aceptó a comprar todo nuevo con la subvención que tenían.

Fueron pasando los días pero no lo consiguió. Por el altavoz se escuchó:
-Sr. Jack acuda al despacho del director por favor.-
-Buenas tardes se puede director? preguntó Jack
-Pase, pase, mira Jack he confiado de ti todo un año entero, has tenido la oportunidad de demostrar que eras un buen cocinero, pero lamentando lo mucho la dirección a decidido sustituirle porque  no podemos aguantar mas quejas. eso no es bueno para la popularidad de la escuela, me entiendes no?
-Si señor director.- lo entiendo
-Así que al finalizar la semana, te marcharás, y Jack lo siento mucho de corazón.- dijo el director.

Jack salió del despacho con la cabeza agachada, pensando que diría su hija, cuando iba caminado por el pasillo y se dirigía a la cocina se cruzó con un niño, al verlo el pequeño se empezó a reír y burlarse del cocinero, diciéndole barbaridades, Jack empezó a sentir rabia cuando de repente su hija, que estaba escondida detrás de la columna lo escuchó todo y comenzó a llorar.
-Sofía, sofía gritaba su padre, espera no corras, por favor, perdóname.
-No papa, ahora voy a ser el hazmerreír  de todo el colegio, tanto cuesta hacer buena la comida.

Jack entró en la cocina, para hacer uno de sus últimos menús, empezó a hervir agua, cortaba cebolla cuando entró un niño y le dijo:
-Sofía en tonta como su padre, que no sabe ni cocinar, jajajajaja !!

Jack al escuchar eso, cogió el cuchillo y fue directamente al chico apuñalando varias veces hasta matarlo, cogió al chico y lo corto en pedazos pequeños, para ocultar el cuerpo, no sabía donde esconderlo y decidió añadir un ingrediente secreto a sus comidas, cuando llegó la hora de comer, estaban todos los niños en el comedor del colegio, incluida su hija los profesores y el director. Sirvieron la comida y todos quedaron encantados, la comida estaba riquísima y por fin su hija sonreía, pero desgraciadamente hubieron muchas desapariciones de niños en la localidad, durante muchos años sin saber porque.

 

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