En un barrio muy bueno – Diario de yo

En una oficina de registro, un profesor y un abogado, en un barrio muy bueno, debaten, jocosos, las maldades del funcionariado.


Conciliador les tranquilizo con un somero “menos mal que contamos con políticos, banqueros y grandes empresarios para compensar la situación”. 
Muy sonrientes volvemos a nuestros quehaceres: yo a mi lectura; ellos a su brillante carrera en el mundo de la comedia.

Desde el cariño. Vaya eso por delante.


Y sí, la cabra tira al monte. Cada cual que encuentre la paz donde mejor le parezca.

Carlos Bueno-León

Llevo toda la vida ligado a la literatura y la música y no siempre en ese orden.

En la actualidad colaboro, además de con mis relatos y poesía, como ensayista y crítico musical con diversas publicaciones periódicas.
La mejor manera de ver algunas de las cosas que hago es visitar mi perfil de facebook, mi blog y, tal vez, leer alguna de mis colaboraciones en otros medios:

https://carlosbueno-leon.blogspot.com.es/

https://www.facebook.com/profile.php?id=100010679792697

http://www.revistalaocaloca.com/author/miguelcastro/

http://rockandblog.net/author/miguelcastro/

En estos tiempos de famosos que publican, jammers, slammers, youtubers, influencers y demás, me gusta considerarme, simplemente, escritor.

Añorada primera cacería

Prometeo en la roca

¡Al fin lo dejaron cazar solo! Pero le impusieron  ciertas condiciones a cumplir en esa añorada primera cacería. Una tarde, desobedeciendo las advertencias de los ancianos de la aldea se adentró en las abruptas montañas del Cáucaso. El joven iba emocionado; muy contento en su primera cacería en solitario. Escuchó quejas y lamentos continuados encima de su cabeza y subió las rocas con algo de trabajo, allí encontró a un inmenso hombre atado de pies y manos a la piedra.

Estaba indefenso e impotente; una inmensa águila devoraba sus entrañas.

El muchacho no se dejó intimidar por el tamaño del animal, con mucho esfuerzo logró que levantara el vuelo y se acercó cauteloso al hombre.

—Soy Prometeo.

— ¿El que nos entregó el fuego? ¿Por qué estás aquí?

—El dueño del trono olímpico me observó con recelo desde el día que le pedí autorización para entregarles el fuego —calló un momento—. Zeus miró abajo y vio a los habitantes de la Tierra siendo capaces de vencer las mayores vicisitudes, logrando sobreponerse a los más grandes problemas. ¿Hasta dónde podrán llegar? Se preguntó. Y estremeció el Olimpo negándose a mi solicitud —concluyó.

—Pero tú lo hiciste.

—Y por eso estoy aquí.

—Hablaré con Zeus.

Prometeo intentó impedir que el joven cometiera semejante locura, pero este se había lanzado a correr y ya estaba demasiado lejos.

Demoró en encontrar el camino el Olimpo, y después de mucha insistencia logró ser escuchado por Zeus.

El gran Dios lo dejó hablar, y después de escucharlo encomendó de inmediato a la Euménide Alecto que lo sacara de la montaña sagrada.

Apenado se presentó el joven ante Prometeo.

—Sabía que no podrías. Pero todavía puedes ayudarme —una pausa—; regresa ante el máximo del Olimpo y recuérdale que yo puedo predecir el futuro —hizo una pausa más extensa—. Le auguro un destino fatal, como el de Cronos y otros que también dominaron la sagrada montaña.

Zeus lo vio regresar y sin escucharlo dispuso un castigo para aquel mortal tan atrevido: ayudaría eternamente a Hefesto en la fragua del hierro y el bronce.

Hera comentó a su pareja que la osadía, el arrojo y el esfuerzo realizados por el joven merecían oírlo. Y al enterarse del recado de Prometeo Zeus ordenó a Heracles que lo pusiera en libertad; pero exigió que, por la desobediencia, arrastrara eternamente en una pierna un pedazo de la roca que había sido testigo del castigo.

Prometeo agradeció a Heracles y bajó junto al osado joven, que regresaba orgulloso de su tan añorada primera cacería.

Soy ingeniero civil, graduado en el MICI (Instituto de la construcción de Moscú).
Inicié la actividad literaria (escribir, o intentarlo) a mediados de la última década del siglo pasado, porque leer sí lo he hecho toda la vida.
También me gusta el deporte.
Prefiero el relato corto, será por los tiempos actuales???

El ingrediente secreto

El ingrediente secreto
El ingrediente secreto

Empezaba un nuevo curso del colegio de primaria, y Jack el cocinero estuvo todo el verano preparándose y elaborando nuevos platos para que los niños puedan disfrutar de sus menús. No era cocinero profesional,  entró por enchufe de su hermana que era profesora de historia, el curso pasado no lo hizo nada bien, los niños estaban descontentos y los padres pusieron varias quejas a la dirección, pero este curso se preparó para no fallar y sobretodo para demostrarle a su hija, que era alumna del mismo colegio que podía estar orgullosa de él. Lo tenía todo apuntado en una libreta, cada ingrediente, cada condimento, tiempos de cocción y un sinfín de apuntes.

hasta la primera semana del nuevo curso no había servicio de comedor, y llegó el día de su estreno pero otra vez, los niños se quejaban de lo mala que estaba la comida, su hija al llegar a casa intentó consolarlo aunque no sirvió de mucho, pero le alegro la tarde.
Al día siguiente lo volvió a intentar, pero obtuvo un  nuevo fracaso, no entendía porque si se había preparado  a conciencia y le salían sabrosos los platos, pensó tal vez que fuera culpa de los utensilios, las ollas y las cacerolas que eran viejas, fue a hablar con el director y aceptó a comprar todo nuevo con la subvención que tenían.

Fueron pasando los días pero no lo consiguió. Por el altavoz se escuchó:
-Sr. Jack acuda al despacho del director por favor.-
-Buenas tardes se puede director? preguntó Jack
-Pase, pase, mira Jack he confiado de ti todo un año entero, has tenido la oportunidad de demostrar que eras un buen cocinero, pero lamentando lo mucho la dirección a decidido sustituirle porque  no podemos aguantar mas quejas. eso no es bueno para la popularidad de la escuela, me entiendes no?
-Si señor director.- lo entiendo
-Así que al finalizar la semana, te marcharás, y Jack lo siento mucho de corazón.- dijo el director.

Jack salió del despacho con la cabeza agachada, pensando que diría su hija, cuando iba caminado por el pasillo y se dirigía a la cocina se cruzó con un niño, al verlo el pequeño se empezó a reír y burlarse del cocinero, diciéndole barbaridades, Jack empezó a sentir rabia cuando de repente su hija, que estaba escondida detrás de la columna lo escuchó todo y comenzó a llorar.
-Sofía, sofía gritaba su padre, espera no corras, por favor, perdóname.
-No papa, ahora voy a ser el hazmerreír  de todo el colegio, tanto cuesta hacer buena la comida.

Jack entró en la cocina, para hacer uno de sus últimos menús, empezó a hervir agua, cortaba cebolla cuando entró un niño y le dijo:
-Sofía en tonta como su padre, que no sabe ni cocinar, jajajajaja !!

Jack al escuchar eso, cogió el cuchillo y fue directamente al chico apuñalando varias veces hasta matarlo, cogió al chico y lo corto en pedazos pequeños, para ocultar el cuerpo, no sabía donde esconderlo y decidió añadir un ingrediente secreto a sus comidas, cuando llegó la hora de comer, estaban todos los niños en el comedor del colegio, incluida su hija los profesores y el director. Sirvieron la comida y todos quedaron encantados, la comida estaba riquísima y por fin su hija sonreía, pero desgraciadamente hubieron muchas desapariciones de niños en la localidad, durante muchos años sin saber porque.

 

Autor Pedro Altamirano, me encanta el mundo de la informatica soy community Manager y hasta hace muy poco no sabía que tenía la capacidad de escribir donde conocí a gente maravillosa en la red y formamos un sueño ” El poder de las letras”.

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