Perspectivas con Escher.

Perspectivas es esa maravillosa palabra de la que tanto hablamos que es un cúmulo de tantas cosas y momentos, cuestión de miradas.

Siempre se ha dicho que la esencia de una creación la plasma el autor cuando crea, pero ¿Nosotros vemos lo que él quiso mostrarnos? o el imaginario nos deja volar y colarnos a mirar, desde dentro.

Si tu vieras este cuadro desde fuera, ¿qué apreciaciones harías?

¿Y desde adentro?

El autor Maurits Cornelis Escher es un genio del ilusionario, él dice que su trabajo es un juego pero un juego muy serio” y nos lo demuestra en todas y cada una de sus obras.

Es un artista reconocido como de los mejores de Arte Gráfica y ocupa un lugar importante entre los científicos pues su trabajo tiene una amplia base matemática.

Dicen que era una persona introvertida a quien le gustaba crear sus propios universos. No estaba interesado por ninguna materia como la psicología, la matemática… él solo atendía lo que aparecía por su cabeza.

Es su obra un complejo conjunto de dualidad y equilibrio en el que la simetría esta presente con un gran afán de perfeccionar hasta el más mínimo detalle y se enfrenta el contraste de lo infinito y acotado y nos deja una mirada hacia la metamorfosis.

Escher es capaz de crear mundos distintos unidos y dos dimensiones en una.

Es su obra muy extensa mereciendo la pena hacer un recorrido aunque sea breve por cada una de ellas. Disfrutaras de un agradable paseo para tu mirada y será todo un reto para tu mente.

Son muchas las cosas que podría contarte sobre Escher, pero mejor curiosea tu y despierta tu creatividad y algo muy importante, relájate y vuelve a ser ese niño curioso que se mete por los rincones y recorre laberintos, que sueña lo inimaginable pues nada es imposible para él.

La imagen que antecede al texto es Portada del primer disco de Mott the Hoople, que utiliza la obra “Reptiles”,

Yo resumiría  mi mirada a algunos de sus cuadros así:

Extraña apariencia que reta al valiente a encontrar en el cuadro una mirada perdida, una ventana oculta, un lagarto que silencioso se escapa para volver a ser nada. Un camino que de repente parece volar y acompaña a ser uno de los gansos que en formación se van. Un hombre absorto y sorprendido al encontrar un laberinto donde antes miro y no vio, una mujer que con calma contempla la ciudad desde su hogar. Un reflejo en el espejo que muestra el relativo contraste entre la unidad y el todo donde el detalle se pierde si contemplas la extensión. El universo discreto y la disparidad del ser, el contraste del blanco y el negro, la necedad de una mirada ignorante que solo superficialmente recorre la estancia. Universos que discurren vertiginosamente en distintos planos o en uno mismo. El despertad de una mente que encuentra una forma distinta de mirar obviando el continente discriminando el contenido, pero ¡cuidado! detente y vuelve a mirar, veras que todo ha cambiado y te puedes  perder entre todo aquello que antes tu mente no vio.

Cierra los ojos un instante, piensa que vas caminando por encima de baldosas que están sobre el aire colgadas, siente esa sensación que deja tu cuerpo libre y abre los ojos.  Dime,  ?qué te ocurre?

Pues ese cosquilleo en tu interior, ese vértigo sera lo que algunas veces te ocurra al mirar con concreción las obras de Escher.

Os dejo su página oficial.

Escher

Y un vídeo sobre la obra  “Print Gallery”

Hoy no puedo.- Día 25 violencia de genero

Simulan rocas, fluyen
sangre y lodo
mortajas en la cantera.

@Marijose

Letras y vídeo realizado por Marijose

Pintura al oleo de la Fundación Aena.

Esos viajes

Caminaba entre las hojas ocres del otoño, con pasos sigilosos, mientras en su rostro una picara sonrisa prendía. Empezó a correr por el camino de arena abriéndose paso entre las hojas que parecían formar remolinos, que a su mirada se mostraban hermosos círculos concéntricos purpuras y amarillos.

Terminó resbalando con una de aquellas hojas y su mano en un erizo de castaña. Por suerte no se clavó las púas y empezó a carcajearse de la situación, armó tal alboroto que las ardillas se asomaron a ver que ocurría.

Una jineta se plantó delante suyo y la miró fijamente a los ojos gruñéndola, mientras una araña de extraños colores se balanceaba desde una rama que quedó delante de ella.

Aquellos círculos concéntricos que anteriormente se mostraron, rodearon su cuerpo, bufaban las hojas como si fuera el eco del ruido que produce una locomotora que parece acercarse.

En el horizonte una extraña mezcla de colores ácidos se desplegaba mientras ella se sentía extraña.

La jineta fue a esconderse detrás del castaño, rauda y veloz y las ardillas volaban de copa en copa, de un hayedo a otro.

Se sintió distinta, no sabía por qué. Anduvo fuera de los caminos donde el bosque era profundo e inquieto, no la molestaban las ramas que se clavaban en su rostro ni el barro que entre sus dedos se colaba como un invitado no deseado.

Cruzó el profundo lago de aguas cristalinas nadando sin problema alguno y llegó a la cima de la montaña. Desde allí su reflejo era claro, otra vez había mutado, era la segunda vez que ocurría, sin sentirlo apenas.

Observó, discriminó y se sentó allí a mirar el azul aguamarina del mar, en el se reflejaban las casas de adobe pintadas de color azul y blanca. Una hermosa muchacha en las escaleras sentada. Sus ropas eran de colores muy alegres, su rostro tan hermoso, en el interior de su ser, luz.

Su mente voló por encima de las casas, del océano y del desierto. Las dunas escondían las formas de la vida y una hermosa estela esta vez una mezcla de tenues colores, que el sol convertía en hermosos paisajes, no era un oasis, no.

Parecían bailar frente a sus ojos difuminándose, como finas gasas que al antojo de la brisa se movían delicada y sutilmente en fina caricia, acompasadas por el sonido de esa melodía que es el silencio.

Se encontró por un breve momento envuelto de paz en ese bello oasis en el que el alma recibe alimento.

Caminó ahora si, ligera de nuevo, sin propósito ni destino, desnuda entre la tormenta de arena que fuertemente la abrazaba, amándola.

Se adentró aun más en la espesa bruma de la noche encontrando en su camino aquella bruja que tantas pesadillas le produjo cuando era una mocosa.

Su padre la había metido en el fondo del baúl, pero sin saber como había conseguido salir, intentando nuevamente ser su dueña, sumiéndola en el más eterno y profundo sueño, en aquel lugar donde se reciclaban las almas procedentes de la luz que caían en el averno.

Ella se volvió a sentir ligera y con sus garras la apresó. De nuevo se encontró en la cima de la montaña, donde fue su manjar.

y al amanecer ella despertó en su cama con una alegría desmedida. Aquel viaje no estaba previsto, pero sucedió sin más, cosas del destino tal vez.

Cuando una delicada y tierna voz gritaba ¡mamá, mamá! la bruja ya no esta.

Y ella le acariciaba la melena suavemente mientras la decía, no te preocupes cariño, la bruja ya no volverá más.

@Marijose.

Le pedí a mi amiga y compañera de letras Adelina Gimeno, tres palabras para armar este relato.
“Alegría, Propósito, Encuentro”.

A %d blogueros les gusta esto: