Si me ves llorar

SI ME VES LLORAR

El día que me veas llorar sabrás que algo dentro de mí se ha roto para siempre. Tengo las lágrimas contadas y, por lo general, no suelo derrocharlas con cualquier cosa. Para mí son un valioso tesoro que no hay que ir desperdiciando así como así.

No comprendo a la gente que llora por cualquier cosa. Las lágrimas hay que atesorarlas, guardarlas envueltas en un pañuelo de seda y no dejarlas escapar a menos que sea realmente importante. Si no, se agotan, se seca el manantial que les da la vida y cuando sean necesarias ya no habrá posibilidad alguna de liberación. En los asuntos cotidianos, prefiero alcanzar esta de alguna otra manera, por ejemplo, con un buen orgasmo, de esos que te hacen olvidar que las lágrimas estaban a punto de saltar.

Hasta ahora, pocas cosas han sido merecedoras de mis lágrimas, tan solo una pérdida irremediable y algunos momentos puntuales de alguna intensa emoción. En estos últimos casos, no se desatan en torrente, sino que son lágrimas esporádicas, fugitivas, de las que su mayor logro es hacer que se corra el rímel.

Así que no te preocupes por mí, yo estoy bien. Eso sí, si me ves llorar… Si me ves llorar no digas nada, solo abrázame bien fuerte y bébete mis lágrimas entre suspiros.

¿A ESO LLAMAS QUERER?

¿Eso es querer? ¿hacerme derramar lágrimas de espina que me queman por dentro al desgarrar la agonía de mis voces ciegas?.

¿Eso es querer?, ¡canalla! ¿Ahogándome en el silencio de las penas y apagando la llama de mi alma por robarme el último soplo de vida?.

¿Eso es querer? ¿dejarme morir olvidada como si no pasara nada, como si nada mereciera por ser sólo a ti, a quien tu sucia existencia solo quiere?.

¡A eso es a lo que tu llamas querer!.

Iván A.

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