Nuestra historia

NUESTRA HISTORIA

Entre todos construiremos una historia, y será la más bella jamás contada. Será la historia que nuestros antepasados siempre quisieron escribir, pero no les dejaron. Será la historia que muchos temieron que se llegase a redactar, porque de esta manera perderían todo su infausto poder. Será la historia que hará reír a los niños, que hará bailar a los jóvenes, que hará felices a los adultos y que hará que los ancianos se sientan orgullosos.

Entre todos construiremos una historia en la que se verterán todas las palabras que quedaron secuestradas en los tinteros por temor a ser pronunciadas. Letra a letra, palabra a palabra, se irá escribiendo la historia con las voces durante tanto tiempo silenciadas y que, a partir de ese momento, se transformarán en cantos con ecos que reverberen en todos los confines del universo.

Entre todos construiremos una historia que hable de paz, del fin de las guerras, de la muerte de la pobreza, de la eliminación de las desigualdades. Una historia que hable en colores, que dibuje sonrisas, que pinte de júbilo los rostros que alguna vez se vieron compungidos por la miseria, que regale arco iris a los niños para que puedan subir por ellos a probar un pedacito de estrella.

Entre todos construiremos una historia que nunca antes hubiéramos creído posible. Una historia de superaciones, de valentía acompañada de una pizca casi imperceptible de rebeldía. Pulsaremos todas las teclas necesarias para darle vida, saltando sobre ellas, presionándolas con fuerza, para que quede grabada casi a fuego con la tinta que aún corre por nuestras venas en los papeles de nuestra existencia. Ya no habrá posibilidad alguna de borrarla, de dar un paso atrás, será una historia de presente y de futuro, sobre todo, con mucho futuro.

Entre todos construiremos la más bella historia jamás contada. Y la haremos nuestra. Nuestra historia.

En el fuego

 

 

 

 

 

 

 

En el crepitar del fuego quedaron calcinados los recuerdos, capítulos pasados de una historia que obsoleta queda y en la memoria del tiempo pierde su fuerza. Construí una pira en el aire y allí deposité algunas banalidades, sobras y deshechos que de nada sirven ahora, en el fuego arden y se desintegran, se reconstruye la memoria, se purifica el aire.

En el rojo crepitar del crepúsculo cuando la luz del sol va decayendo y el astro rey reclama su descanso, en espectáculo divino queda la mirada prendida atraída  por la mágica transformación que su espectro dejó en el firmamento. Momento de plenitud cuando la piel arde y memoriza, arde en recopilar datos que le dejaron en sus células apasionadas y cálidas caricias.

Rojo, fuego, intenso ardor que despide el día en su último suspiro agasajando al dios Sol. Atardeceres con sabor a remembranza, atardeceres plenos de emociones, enervando instantes al acercarse la noche con redoble de trompetas anunciando sus misterios. Desvelando al no durmiente, abriendo brechas de amor y lágrimas, enjugando llantos en las sábanas plateadas que la diosa Luna presta amablemente, haciendo gala de comprensión con el sentir de quienes a ella se confiesan, para ser consuelo y paño sobre los que depositar sus penas.

En el crepitar del fuego acabaron por quemarse los rencores, murieron abrasados los errores salvándose del fuego los recuerdos que se negaron a perecer. A fuego quedaron grabados los más bellos momentos, recuerdos que no prescribieron ni caducaron en el corazón a pesar del tiempo. Recuerdos inmortales que no se tornaron viejos, recuerdos que en el pensamiento se incrustaron y con el alma viajan transgrediendo las leyes del espacio y el tiempo.   

 

 

Imagen de la red 

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