PÉTALOS DE LIRIO

Pétalos de Lirios

Pétalos de Lirios

Voy a arroparte con pétalos de lirios. 
A lanzarte mil y una mirada velada, 
mientras te voy hablando flojito, 
aquí cerquita muy a la verita tuya.

Para que veas y escuches 
que ya ni tan siquiera me duele, 
eso que dicen la gente queda 
después de un largo tiempo 
y al que todos llaman recuerdo.

Porque ya no pierdo mas tiempo en odiar, 
a quien ni tan siquiera eso merece.
Ahora toca de nuevo empezar a soñar, 
y disfrutar con quién bien lo merece.

Voy a reír con esa buena gente, 
esas que también las merecen. 
A disfrutar cada instante sin permitir, 
que consigas las estropee, 
con el dolor de tus malos recuerdos.

Siempre hubo una nueva vida, 
que no cobraba aranceles, 
por el simple echo de querer soñar, 
con esa persona a la que siempre amaste.

Porque ya no pierdo mas tiempo en odiar, 
a quien ni tan siquiera eso merece.
Ahora toca de nuevo empezar a soñar, 
y disfrutar con quién bien lo merece.

Iván A. “Lugar Para Ver

https://platform.twitter.com/widgets.js

El diario

EL DIARIO

Hoy que el silencio nos muerde las palabras, aprovecho tu ausencia en mi compañía para leer el diario que juntos comenzamos a escribir, en un tiempo que parece tan lejano, y tal vez lo sea, que ya las arrugas cubren los márgenes que jamás respetamos.

Amarillean las páginas gastadas por un amor que de razones poco o nada llegó a entender jamás. Ya perdieron el aroma a los jazmines que un día acompañaron a nuestros versos vomitados con pasión de enamorado. Se doblan las esquinas igual que nuestros sentimientos y los espacios en blanco le ganan el terreno a las líneas de la vida.

Se nos gastaron también los colores con los que solazábamos las páginas y tuvimos que colocar marcadores para que el día en que vivimos no cayese en el olvido. Proliferan los mutismos y tachones y ya solo queda espacio para mi escritura automática y tus palabras dictadas.

Hoy completo la última página de nuestro diario y aún me niego a colocar el maldito punto y final en una hoja carente de fecha y hora. Me limitaré a terminarlo con una sucesión inagotable de puntos suspensivos…

No nos queda ni París

NO NOS QUEDA NI PARÍS

Se murieron las promesas que algún día nos hicimos, se quedaron enterradas para siempre en un cajón junto con aquellas cartas mojadas por el olvido, donde las palabras, por estar escritas, parecían resultar eternas. Qué ingenuos fuimos al creer en una perpetuidad que resultó ser tan efímera como la estela que queda en el cielo tras el paso de una estrella fugaz.

Ya ni siquiera nos quedan los rincones que nos vieron abrazados por las calles de París. Se quedaron congelados por el tiempo, a la espera de otros besos que derritan la escarcha acumulada en los balcones a causa de la frialdad que nació entre los dos. Cuántos abrazos quedaron extraviados en las calles del descuido, cuántas risas apagadas al tiempo de caer el sol.

Dónde quedaron las ganas de viajar al fin del mundo subidos en un trineo a la velocidad de la luz. Las auroras boreales no se creerán la leyenda que cuenta que hubo un tiempo en que tú y yo creímos en el amor. Y nos perdieron de vista las calles de Nueva York, las de Estambul, las de Venecia, hasta la más pequeña isla que había en los mares del sur. Igual que nosotros, perdidos, sin ninguna posibilidad de aproximación. Tan perdidos que, a estas alturas, no nos queda ni París.

A %d blogueros les gusta esto: