Y si no encuentran la luz es que nunca han perdido,

esos hijos del hambre, ¿quién?

Cualquiera que busque el crujir de tripas ajenas

y sepa del resurgir de lonas al sol

y aguas completas de putrefacción

que al bajar por gargantas necesitadas

de lubricante, eructen,

sumisión.

 

 

Gustavo García Pradillo