Sueños Dormidos

¡Cuánto tiempo ha pasado desde que te vi
En el espejo de mi alma,
En el resplandor de la fachada de mi amargo rostro!
En la rutina palaciega de esa vil sotana.

He venido a buscarte, a destaparte de tu soledad.
A desnudarte en mis sueños de libre libertad.
A descuidarme de perderte una segunda vez
Por las tripas enredantes de su ruin argucia, de esa nimiedad.

No permitiré que me desplacen otra vez.
¡Cómo no sentirme prisionero de esos sueños! Celoso,
Triste y oprimido por tus obras, despojo
De alma rota, de risas pendencieras y de besos de flor caduca de otoño.

Escapularios bendecidos para olvidarte, cuentas locas de Rosarios abstractos suben y bajan sumando agonías.

Arrugas me dejan tantos surcos como retoños tiernos,
Como monedas desdibujadas y manos encalladas
Que intentan ser dueñas de caminos,  de nadie eternos.

Esta noche, en la cama, sudoroso rebufo a carcajadas…
…y sueño contigo,
Hoy y siempre.
En la añascarada, irrisoria y falaciosa  mente disparatada que me abriga, sentimientos hacia ti suspiran. Y sueño contigo.

2 comentarios en “Sueños Dormidos

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