Dejó de pasar páginas.
Dejó de crear historias
Dejo de soñarse grande.
Para empezar a saberse pequeña.
Dejó de gritar al cielo
Dejó de callar silencios
Dejó de pensar en todos
Para empezar a creer en ella.
Dejó que fuera su historia, su sueño, su risa, su templo la que le guiará y dijera quiero.
Dejó de hacer preguntas

a quien no contestaba debo.

Se dejó llevar sin pensar y comenzó a pensar en serio.

By Miriam Giménez Porcel.