Se adentró en el serpenteante camino, no sabía dónde la conduciría, no sabía con exactitud qué era lo que buscaba, ni tan solo si su intención era la de encontrar algo, pero sentía en su interior una voz que le dictaba, un pálpito sin definir que le hablaba y le mostraba una luz que la esperaba en algún lugar del bosque en que se hallaba.

Debía adentrarse en aquella espesura, debía continuar y dejarse llevar por lo que la intuición le marcaba mientra su imaginación volaba, siempre envuelta en encrucijadas, siempre deambulando en una búsqueda incesante, su luz, quizá eso era lo que le faltaba.

Se detuvo un momento en el arroyo que apareció ante sí como por arte de magia, se aproximó despacio a mirar de cerca las cristalinas aguas. Se dio cuenta con el rumor del líquido elemento de la sequedad de su boca. Sedienta estaba mas no sabía si era por necesidad de beber agua o por la ansiedad que sus pensamientos le provocaban. Fuere como fuere sentía la necesidad de refrescar su boca y su garganta y con sus manos en cuencas tomó un poco de agua que acercó a su boca para calmar sus ansias.

No pudo evitar contemplar su imagen en aquel espejo de cristalinas aguas. Perpleja quedó ante la deteriorada imagen de su reflejo, ajada se encontró, no se percató al salir y adentrarse en el camino que el brillo de su mirada con ella no caminaba, debió quedar en algún rincón de su vida olvidada. Tampoco comprendía cómo, de repente, como si hubiesen quedado congelados su cuerpo y su alma en manos del tiempo y fuera ahora que despertara y por primera vez se viera a sí misma y comprobara que ya su cabello, negro como el azabache en otros tiempos, plateado se lo devolvía la imagen que desde la superficie del arroyo le indicara su ausencia.

Sorprendida por verse como auténtica desconocida de su esencia profirió un grito de angustia y en un minuto de lucidez súbita pudo dar respuesta a su andadura y ser consciente de lo que en realidad carecía y su causa. Demasiado tiempo se mantuvo ausente de su morada y en manos de la desidia quedó  abandonada. La imagen deslucida y deteriorada que en el espejo descubría la alertó de la importancia de recuperar su luz que se fue  apagando cuando se alejó de su alma.

 

@Marina Collado Prieto