Soneto Nº2

soneto

 

El último toro

 

Se incendia el sol con tu sola presencia
en el largo prado o en el caserío
impone tu figura en el rocío
en mi sangre llevo toda la esencia.

En la plaza, te suplican clemencia
tienes aires, casta, ímpetu bravío
a veces eres manso como un río
corre cuando se acaba la paciencia.

la gente enloquece y saca pañuelos
al ver caer sangre sobre la arena
sea una tradición, fiesta o festejos.

Salir por hombros por buena faena
por una oreja, rabo o bien por celos
matar a un animal no vale la pena.

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