soneto

 

Pagliaccio

Semejaba en el aire una paloma,
exacta, cautivaban sus piruetas,
sobre todo efectuando una maroma
al nivelar sus bamboleantes… tretas.

Yo era sólo un lacayo de la broma,
fingiendo enharinado o con careta
que mi fiel corazón era de goma,
inmune a su mirada de coqueta.

Prendado, un rezo alzaba desde el suelo
cuando en una función, junto a la pista,
los celos me clavaron su cruel zarpa

al ver que el hombre-bala en pleno vuelo
se raptaba a mi amada trapecista
en un salto mortal que hendió la carpa.

 

Autor: Luis Mariano Montemayor