EL PODER DE LAS LETRAS,  PROSA POÉTICA

Soledades

 

 

 Con fuerza tu soledad a la mía se aferra, mi quietud a lomos de tu calma cabalga. Por el mar de tus deseos mi ansiedad navega y se pierde en sus profundas aguas, tu serenidad mis sentidos alientan y sumisos, a su sentir se entregan sin oponer resistencia.

Tu silencio y mis palabras se enlazan y en su diálogo encadenan una cadenciosa danza que fundidas mantienen en pos de la mañana. Al otro lado de la noche, donde mueren las sombras, donde agonizan las tinieblas y despunta la luz del alba, allí, en la cálida alborada  se unen los cantos disolviendo las soledades, evaporando los fantasmas que anduvieron al acecho durante las madrugadas.

Soledades que gritan, soledades que se desnudan mostrando sus raíces, devorando las entrañas. Se abandonaron a las demandas de las almas que las poseyeron, en su lecho yacen moribundas disparando los alientos en los últimos suspiros que los cuerpos emitieron ahuyentando sus demonios.

Soledades que dejaron el sabor de la almendra amarga, de la falta de sonido que se llevó sin contemplaciones el viento, silencio que se apoderó de las horas usurpando el tiempo acallando la mirada.

Tu soledad y mi soledad se reconocen y se aman, se complementan y se acomodan en las mismas alas, se buscan la una a la otra compartiendo el mismo espacio que les cedió el hueco del silencio propiciando su encuentro. Seducidas por el mismo aroma caminan de la mano como compañeras del indefinido viaje hacia ninguna parte entregándose a su amor como fieles amantes.

 

Imagen de la red

 

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