Sinfonía de color

 

Sentada en su cómodo sillón, relajada, con los ojos entreabiertos escuchaba la música que se expandía por toda la habitación. Unas notas evocadoras la transportaban a tiempos pretéritos. Bajo ese fondo musical del Maestro Rodrigo volvió añorar sus años de juventud, cuando paseaba con sus hijos por los mismos jardines que tanto inspiraron al genial compositor.

En primavera, cuando la estación finalizaba, planificaron su visita por Aranjuez. Había deseado tanto en el pasado conocer el Palacio, la Casita del Príncipe y los jardines que los disfrutó cada instante. A medida que la melodía avanzaba más y más se encontró inmersa en el paisaje. El solo de guitarra penetraba con fuerza en su interior, según se iban desgranando las notas. Su mente le traía el recuerdo de los frondosos árboles, las flores con tanta variedad de luz y color Y el rumor del agua corriendo por sus fuentes. Todo ello conformaba una maravillosa sinfonía de color.

Con la llegada al trono de Felipe V, quiso tener en España unos jardines que le recordaran a los de Versalles. Por ello engrandeció el Palacio y añadió el Jardín del Parterre, encargándoselo a un jardinero francés llamado Boutelou. Para ella éstos eran magníficos, los tenía tan cerca que en algún momento de su vida los podría visitar. Cuando por fin pudo pasear por ellos, un mar de sensaciones despertó todos sus sentidos. Con todos ellos absorbía cada imagen, cada sonido y hasta el más mínimo matiz de luz y color.

El concierto iba llegando a su fin y su ánimo se había puesto demasiado melancólico. Esto tenía que cambiarlo. Si por árboles y verde era, lo tenía facilísimo, con ponerse unas playeras, coger las llaves y salir a la calle solucionado. Cruzando unas calles había un parque magnífico con muchos y variados árboles, que por tener, había alguno cuyas raíces salían de las ramas hasta llegar al suelo. ¿Los colores? Toda la gama del arco iris y alguno más que la mano del hombre consiguió. ¿Los pájaros? los que desease, incluso a veces más de los quisiera; las fuentes… ahí sí, no había muchas… bueno, solo una y ¡para qué más!  era suficiente. ¡Con lo escasa que está el agua! ¿Los bancos? De eso sobraba, cada cuatro pasos había uno. Claro que tenía su por qué, ante tanta contemplación de color uno podía extasiarse y debía tener próximo algo en que recostarse.

Pero para verde, verde…, se dijo: lo que se dice verde…, y una sonrisa maliciosa se dibujó en sus labios. Que acompañada con el brillo picarón de sus ojos color avellana, dejaba entrever sus lascivos pensamientos.

Toñi

 

 

 

About Toñi Redondo

11 comentarios en “Sinfonía de color

  1. Gracias, Toñi, por haber diseñado tan bella y delicadamente este paseo evocador, luminoso y primaveral, donde además se pueden escuchar de fondo las notas de la inmortal obra del Maestro Rodrigo: Concierto de Aranjuez, que luego a finales de los sesenta alguien puso letra y Richard Anthony, un cantante francés, la acabó llevando a la lista de éxitos musicales de esos años de mi infancia, se titulaba:

    “Aranjuez, mon amour”

    Mon amour, sur l’eau des fontaines, mon amour
    Où le vent les amènent, mon amour
    Le soir tombé, qu’on voit flotter
    Des pétales de roses

    Mon amour et des murs se gercent mon amour
    Au soleil au vent à l’averse
    et aux années qui vont passant
    Depuis le matin de mai qu’ils sont venus
    Et quand chantant, soudain ils ont écrit
    sur les murs du bout de leur fusil
    De bien étranges choses

    Mon amour, le rosier suit les traces, mon amour
    Sur le mur et enlace, mon amour
    Leurs noms gravés et chaque été
    D’un beau rouge sont les roses

    Mon amour, sèche les fontaines, mon amour
    Au soleil au vent de la plaine
    et aux années qui vont passant
    Depuis le matin de mai qu’il sont venus
    La fleur au cœur, les pieds nus,
    le pas lent
    Et les yeux éclairés d’un étrange sourire

    Et sur ce mur lorsque le soir descend
    On croirait voir des taches de sang
    Ce ne sont que des roses !
    Aranjuez, mon amou

    Cordiales saludos, Toñi

  2. Gracias, Toñi, por haber diseñado tan bella y delicadamente este paseo evocador, luminoso y primaveral, donde además se pueden escuchar de fondo las notas de la inmortal obra del Maestro Rodrigo: Concierto de Aranjuez, que luego a finales de los sesenta alguien puso letra y Richard Anthony, un cantante francés, la acabó llevando a la lista de éxitos musicales de esos años de mi infancia, se titulaba:

    “Aranjuez, mon amour”

    Mon amour, sur l’eau des fontaines, mon amour
    Où le vent les amènent, mon amour
    Le soir tombé, qu’on voit flotter
    Des pétales de roses

    Mon amour et des murs se gercent mon amour
    Au soleil au vent à l’averse
    et aux années qui vont passant
    Depuis le matin de mai qu’ils sont venus
    Et quand chantant, soudain ils ont écrit
    sur les murs du bout de leur fusil
    De bien étranges choses

    Mon amour, le rosier suit les traces, mon amour
    Sur le mur et enlace, mon amour
    Leurs noms gravés et chaque été
    D’un beau rouge sont les roses

    Mon amour, sèche les fontaines, mon amour
    Au soleil au vent de la plaine
    et aux années qui vont passant
    Depuis le matin de mai qu’il sont venus
    La fleur au cœur, les pieds nus,
    le pas lent
    Et les yeux éclairés d’un étrange sourire

    Et sur ce mur lorsque le soir descend
    On croirait voir des taches de sang
    Ce ne sont que des roses !
    Aranjuez, mon amou

    Cordiales saludos, Toñi

Deja tu comentario, así nos haces grande

A %d blogueros les gusta esto: