Síndrome de Down y Poesía.

Como cada tarde he recogido a mi hija del colegio, siempre somos los mismos los que allí coincidimos: padres, abuelos, cuidadores y cada día es distinto, nunca se repite lo mismo.

Es una rutina cambiante, se va impregnando de las historias que escribimos cada uno de nosotros en el momento presente que es el hoy.

Un banco de madera destartalada que pide a gritos ser mimado, dejando sus astillas en los vestidos.

Un sauce llorón a mi vera, proporciona sombra en los días de calor y nos acoge bajo sus  brazos en los días en que la lluvia hace presencia.

Una sonrisa brilla entre el gentío, el silencio se hace hueco entre el murmullo atronador de los que allí estamos.

Una mirada fija en un punto, un rostro que reflexiona, un gesto que me invita a sentarme a su vera, en el suelo bajo el sauce.

Ella es Cristina, pero podía ser, Juan o Noelia, e incluso Alberto.

Me mira, la observó, me indica que mire al cielo, la estrecho entre mis brazos, sentadas juntas, sonríe y me besa la mejillas, me agarra la mano y me la lleva hacía arriba como queriendo alcanzar tal vez el cielo.

y entonces la entiendo, carcajeamos y me cuenta lo grande que es árbol, esas ramas que buscan tocar el suelo, como queriendo acariciar la tierra donde crecen sus raíces.

El azul tan intenso del cielo que el árbol es tan alto que casi lo alcanza. me habla del color de las hojas que es un verde muy pálido como cuando ella esta malita, que su rostro se vuelve blanco, pálido lo dicen.

Y suena la sirena advirtiendo que en tropel saldrán nuestros niños del colegio, ella espera a su hermana a la que quiere mucho.

Ella se levanta, me mira, me toca alrededor de los ojos y me cuenta que el cielo me ha regalado un poquito de si para mis ojos y entonces una lágrima de emoción es limpiada por su pequeño dedo y me besa y sonreímos y me dice adiós con su manita.

Eso es poesía, la vida como ellos la miran, como todos los niños pero un poco más despacio, como estirando el tiempo en más minutos, encontrando esencias en cada cosa que a su vera encuentran.

Esa mirada tuya que en las cosas menudas que te rodean, descubres la belleza y armonía de la vida,  inocencia siempre, abrazo que respira vida,  calma con que batallas las rutinas.

Ese ser tuyo cuya sonrisa es contagiosa.

Me recordaste que las menudeces son poesía, que olvidamos mirar, sentir, escuchar en definitiva vivir a cada minuto de este hermoso regalo que la vida nos otorga, latir.

Marijose.-

About María José Luque

Mi pasión las letras "siente la música de la vida, aún en el desierto,cuando el viento te envuelve, suave, cálidamente"

11 comentarios en “Síndrome de Down y Poesía.

  1. Precioso y muy emotivo Maria José
    Me ha encantado ese la vida como ellos la miran, como todos los niños pero un poco más despacio,
    Felicidades por tan preciosas letras.
    Saludos

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