SIENTO EL RENACER

En complicidad con el tiempo y sus circunstancias, hemos vivido y lo seguimos haciendo. No olvido el día en el que el mundo paralizó sus arterias urbanas y las hizo descansar a fuerza de muerte y enfermedad.

Aquellos días quedarán en la memoria de las personas que habitamos esta mansión de terroríficas historias, pero de conclusiones perfectas en la mayoría de los casos. Siempre confiamos en que todo salga bien, que cuando sale menos bien, borramos ese acontecimiento y lo sufrimos en el interior de nosotros mismos.

No debería ser así, la mayoría, por no decir la inmensa mayoría, que viene a decir casi todo el mundo, necesitamos de los demás para lo bueno y lo malo. Nos negamos a que nos presten ese cayado simbólico, el apoyo lo dejamos en un segundo plano, pero, debemos ayudar y dejar que nos ayuden, todo en cierta medida, siempre es bueno y la generosidad se expande por el mundo, como cualquier otro virus, en este caso, menos dañino.

Siento el renacer, necesito que todo esto termine, que la vida siga, con sus buenas intenciones y con las inevitables consecuencias. Qué mostremos pronto la mejor de nuestra sonrisa, que demos abrazos en los que salten chispas, que no nos tengamos que esconder para mostrar nuestra alegría y felicidad.

Seamos pacientes, que no nos desborden las prisas y volvamos a ser presas del mal, hagamos conscientemente aquello que ya sabemos cómo lo tenemos que hacer.

No vivamos con miedo, pero sí, la precaución es necesaria, volvemos, ha renacido, sentimos que la renovación ha sido para bien, para recordar el pasado sin pena, ya que no volverá y el presente que tenemos, porque lo estamos viviendo.

Si habéis sentido el renacer como yo lo he sentido, felicidades.

“La vida es el disfrute de tus propios sentimientos”

©Adelina Gimeno Navarro