Ser mujer

He recuperado las ganas de reir, esas que pensé que jamas volverían.

He recuperado las ganas de decir alto y claro que soy, que puedo, que ya no temo.

He recuperado ese instinto animal que me hizo indomable, y que yacía dormido en mis adentros.

He recuperado a la mujer salvaje que siempre supe que estaba, y no salía.

He recuperado la verborrea escondida que le avergonzaba alzarse, por temor a no ser escuchada.

Y no es orgullo.

Ni más fortaleza.

Es creer en mi, aunque nadie crea.

Es sentirme viva, porque mi cuerpo vibra, ama, resplandece cada día y había quien lo apagaba con una sola palabra.

He recuperado aquel concepto de las abuelas, el que todas sabemos, el que no nos aplicamos, y a veces, ni nos creemos. Somos fuertes, somos grandes, somos guerreras. Somos las que damos la vida, y las que cuidamos cada día. De que todos sonrían.

Somos las que al caer, resurgimos con más fuerza. Somos las que sin agresividad, sin necesidad de alzar la voz, abrimos más puertas. Somos todo aquello que todos saben y algunos no reconocen. Y hoy más que nunca toca gritar que, esta vez si que es orgullo: Somos imparables y ser mujer no es ser más grande, ni mejor que nadie.

By Miriam Giménez Porcel.

4 comentarios en “Ser mujer

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