Seis minicuentos de La Hechicera

Hechizo.

Es ese polvo mágico  que vaciaste en mi corazón con el resultado innegable de amarte por siempre perdida en la marea irrefrenable de tus ojos.

UNO

La hechicera se encontró sobre el puente los ojos más hermosos; lo que por primera vez en sus cientos de años pudieron enamorarla.

Bruja, hechicera no importa cómo él la llamaba.

Lo cierto es que con una sola mirada de sus ojos negros, él y ella se clavaban la dicha inmensa de saberse amados. Juntos, se extrañaban, se amaban, se esperaban y se hablaban de lunas eternas.

– En hechizo divino caíste en mis brazos Sentiste lo que antes no habías ni soñado Te acercas ahora sabiéndote atado A mi incienso divino, a mi ser amado

 

DOS

Él era ciego Sus ojos y su espíritu estaban cegados por su pasado y sus ideales gastados.  Su felicidad estaba bloqueada por los fantasmas que nacen de los dolores del alma. Cuando él recupere la vista, tal vez el brillo de ella ya no sea luz para su ser, más por el momento, en profunda tristeza anda pasos hacia atrás alejándose de la hechicera a la que deja postrada en el gélido olvido.

Ella, con el corazón en jirones, lo observa por el camino acompañado de temores y negándose a sí mismo el amor infinito.

-Me dejas sola, condenada a vivir sin ti y atada a una vida eterna de infelicidad, te condenas tú y me condenas a mí. Amantes eternos seremos porque nunca me vas a olvidar. Porque nunca te voy a olvidar.

TRES

La hechicera extrañaba tanto al caballero que creía verlo hasta en la luz de las estrellas.

Cuando estaba a punto, sólo un poco cerca de olvidarlo; él reaparecía de repente entre los murmullos de una plática o entre las notas de una canción.

Casi estaba convencida de que él no la amaba, cuando él se mostraba con los ojos iluminados por el amor haciéndole saber que de verdad; y aunque hubiera decidido alejarse, la llevaba dentro de sí con toda su alma.

La hechicera sabía; entonces, avisada por sus seres etéreos que sólo debía confiar.  Confiar y tener paciencia hasta que el caballero decidiera tomar el rumbo que lo hiciera quedarse a su lado, en esta vida, para transformarse en eternidad.

Confiar y tener paciencia. Pero. . . ¿hasta cuándo?  ¿Cuánto más ella puede esperar? En los cuentos, algunas hechiceras, también suelen morir de amor.

-Te espero, ¿mas cuánto puede esperar un corazón sangrante y abatido por extrañarte

 

CUATRO

La hechicera, en plena contradicción, latía hechizada por su amor.

Al caer la noche revivía la magia eterna de sus encantos, envolvía su alma, su ser y su cuerpo en una mística nube que lo cubre todo.

Él viviendo engañado, cada noche al recibir la luz de las estrellas, volvía a permitir que la magia poderosa del amor lo cubriera invadiendo también sus propios sentidos clavándose a sí mismo la condena irremediable de amarla hasta el final de sus días.

-Si sólo extendiera mi mano, podría acariciar su fina presencia, mas mi razón infernal prefiere tenerla cerca sabiendo que muero lentamente por su amor.

 

CINCO

Y hoy, la hechicera decide convertir su amor en volátil humo que recorrerá fronteras hasta que agotado, tal vez, decida regresar para ser fuego junto a ella.

Funde las estrellas y la inmensidad de la luna en un caldero que, junto con un pedazo arrancado de su propio corazón llegara hasta él, con la esperanza divina de que al recordar regrese a cumplir con los designios dictados desde otras vidas.

Ella, está segura que él regresará para cumplir la promesa eterna de amarse más allá del fuego de la hoguera.

Él percibe la magia y se bebe el encanto, avanza a su lado y . . . se regresa, invadido de nuevo por sus fantasmas y por sus temores que siguen siendo más fuertes que el infinito amos que vive hacia la hechicera.

-Tanto te amo, que el mismo hechizo de saberte mía, me aleja y me ata a los recuerdos y temores de mi presente pasado

SEIS

La hechicera quedó hoy atónita y embelesada de manera extraña. Abrió los ojos y percibió un extraño resplandor que poco a poco se convirtió en una dorada e invasiva luz. ¡Era ella misma!

Se abrazó a esa luz y fue capaz de verse a sí misma en escenas fugaces que le hablaron de su fuerza interna.

El más grande hechizo que ha podido vivir, es ése que la lleva a recorrer el universo en persecución de sus propios sueños No más ríos de sal, no mas añoranzas, no más esperas. Envuelta en su dorada luz, sus sueños, su fuerza y sus ilusiones llegará hasta donde su corazón la lleve. Aún más allá de ésta y otras vidas. Aún más allá de lo que nunca antes soñó

Aún sabiendo que él la ama, no lo esperará más

-Te dejo amándote con toda mi alma. Tal vez un día vuelvas a recuperar este amor infinito.

Mas, tal vez ese día mi amor infinito no seas tú.

About Nora Arrieta

“Me llamo Nora, vivo en la ciudad de León en México y tengo 51 años.
Desde siempre me ha encantado leer y crecí con historias de cuentos y hadas en las que los sueños se hacen realidad.
Me encanta la novela histórica y la poesía.
En mi juventud escribí y publiqué algunas obras y abandoné las letras para retomarlas apenas hace un año, disfrutando muchísimo pintar en pliegos mi vida y las que me puedo robar en mi andar diario.
¡Gracias por leerme y sentir mis palabras en tu ser!.

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