RETO #DameLaHistoriaTú

Se transformó en Azul al amanecer

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Azul, la tristeza puede ser azul

No era aún momento para que todos respondieran a amanecer. Sólo ella se encontraba de pie, sumida en el llanto que causa un final intempestivo; repitiendo en su cabeza mil y miles de veces las frases dictadas por él justo antes de partir.

 

Era una mañana muy fría, en donde ella tomó una chamarra, unos tenis viejos y caminó rumbo a la playa, andando sin sentido y sin medida en el tiempo.

Con un atisbo de sol a sus espaldas se sentó en la playa, de frente a las olas que en vaivén le causaban un estado mental ausente, en el que aún se encontraba él.

 

Y no. Aún no amanecía, la gente permanecía dentro del calor de sus casas mientras ella se entregaba al gélido susurro del viento que le decía en secreto que se fundiera dentro del paisaje azul que tenía frente a sí.

 

Sacó su mano de la bolsa izquierda de su chamarra y recorrió sus propios labios sintiendo el calor que antes le pertenecía a él, y fue bajando lentamente hasta descubrir que no había un mínimo rincón que él no hubiera invadido.

¿Y dónde se encontraba ella misma? – Lo había olvidado

Sintiendo el punzante dolor que se apodera del alma cuando has olvidado quién eres, se puso de pie y avanzó lentamente hacia la orilla, sabiendo que las gélidas aguas no le causarían más frío que el que llevaba dentro.  Avanzó. Fue avanzando lentamente fingiendo que el batir de las aguas limpiaban el dolor que padecía su desgarrado corazón; su cuerpo se mecía al compás de las olas hasta que fue arrastrado por completo hasta que, pensando en él, emitió un último suspiro.

Se acabó el dolor, cesaron las lágrimas y se mezcló en el azul de las aguas.

Desde aquí puedo observar y sentir como cesó el llanto causado por el amor que un día sin piedad la abandonó.

 

 

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