Se ha consumido el pan

se ha consumido la alegría

han volcado su energía

en llenar toda despensa

con lo más insignificante

y esos ciervos que rumian

que desangran los portales

con siluetas de muerte

rondando por esos lares

es el mantra infinito

que nunca se fija en nadie

y a todos marca a la vez

como un gigante enjambre

de abejas oprimidas

cientos de presos al aire

libres y a la vez esclavos

todos de la misma sangre.

Ahogados en la misma sangre.

 

Gustavo García Pradillo