ROSALES BLANCOS

 

Rosales blanquísimos de fotones, reluciendo la cal de las casas a media mañana, rodeado de obras en la habitación-barco de mi hermano, que se me antoja que a veces zozobra. Oro cegador del día, precioso y pulido cielo de pleamar se diría, enciendo incienso de mirra, mientras sorbo el café con templanza divina. Clavel claro del mediodía, destellos magnos de azules orquídeas, designios mágicos del rey astro en armonía…
Escribo a ratos, ahora sí, en papel y tinta, inspirado en mis traslocadas musas preferidas. Bruñidos de bronce puro, los alabastrinos edificios contra un azul Prusia bizarro que deslumbra concomitante. Vuelan las ninfas orlando de guirnaldas carmesí mi ventana. Ojo de buey que hoy me trae esencias de mar grana y olor de áloe. Aún siguen durmiendo los ratones.

 

Eduardo Ramírez Moyano