Romance de mis riñones

Romance de mis riñones

Cuando mis riñones duermen
se empequeñecen
y caben en una de mis palmas.
Llegará la aurora
y al exprimirlos sobre el papel
para que vuelquen los  versos del sol joven,
gemirán suavemente.

 

Entonces,
de la textura húmeda y áspera,
emergerán pájaros, brezos, insectos amarillos
 púrpuras recuerdos y el cálamo
dispuesto a perforar la página
que cuelga del cuadrante de los cielos.

 

En la media mañana,
llevaré mis riñones a mis ojos,
como un par de catalejos
Observaré con ellos
tu modo de llover sobre las cosas;
tus pies descalzos a la altura de mi cuello;
tus movimientos seductores
al entrar y salir de mi costilla.

 

Desde mis manos
 te evocarán los riñones con un afán de sombras.
Convocarán a las estrellas; ordenarán
que se abalancen sobre tus empeines,
y las aves de la luna
buscarán en el fondo del lago
ciudades olvidadas.

 

Llévate mis sueños.
Te los cambio por un puñado de alfileres
que alguna vez hendieran mis pupilas. Llévate mis fuerzas
Las verás arrojarse desde el alma
a la verde enredadera del sol
y llenarán de gatos
  las jaulas de tu pecho;
transitarán tus pies desnudos
 por los arrabales del pan.

 

Llévate mis riñones brillantes que auguran y repiten
el anuncio de mi muerte
 cuando las tardes copulen con caballos desbocados;
cuando galopes una gaviota azul;
cuando mezcles mi espíritu
con una cucharada de levadura densa.
cansada, añil, grumosa
como las últimas rosas del otoño.

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GOCHO VERSOLARI

2 comentarios en “Romance de mis riñones”

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