Revelación

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Cuerpo trashumante, deambulante entre espinos bajo su gris cielo que llora por la huída de sus golondrinas.
Se cansó de seguir la impuesta manía de temer al látigo que hostiga su sonrisa.
Qué perpetua agonía es mantener la garganta oprimida, el pecho rasgado y latidos que gritan silencios interrumpidos por los gemidos que se escapan ante la humillante postura de sus ojos frente a la vida.
Se cansó de sí misma, de su añejo y sucio reflejo en los vidrios del tiempo.
¿Por qué soportar inclemencias en su piel flácida y desteñida,
si no hay más tiempo para reanudar caminos, ni para remendar y coser las sangrantes heridas que manchan sus pies, sus manos y su alma marchita?
Se cansó de su remedo de ser, ahora se bañó en osadía y se perfumó la desnudez con su esencia de amor.
Se cansó de ceder, se venció a si misma. Ahora corre; vencerá el destiempo que la separa del dueño de su corazón.

Viviana Lizana Urbina

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