Resaca

Resaca

Resaca

RESACA

Una última gota de café,
perdida en la mañana,
que rebosa la jarra
colmándola.
Aromas intensos
recorren el ambiente,
cubriendo lentamente,
despacio,
muy despacio,
las huellas clandestinas
que llevan en su horma
los restos de resaca
de una noche muerta
que nunca debió ocurrir.
Carmín en los labios
resecos,
marchitos,
que hace unas horas,
tan solo unas horas,
se cubrían de alcohol
en vasos largos
y de besos de otros labios
que nunca conocieron
el verdadero significado
del verbo amar.
Silencios,
de esos que horadan el alma,
que dejan muertas
las voces,
las risas,
los jadeos
que vivieron en la noche
que ya no puedes olvidar.
Miradas
en los espejos ajenos,
que devuelven a tus ojos
imágenes resquebradas,
rostros desconocidos,
ojeras llenas de culpa.
Sangre
que gotea con ternura,
como el café hace un momento,
desde el hueco más profundo
de una maltrecha nariz.
Y la culpa que te arrasa,
como una inmensa marea
que deja con su resaca
los despojos en la arena.
Y unos ojos que te extrañan
sumidos en la tristeza,
viendo como la gota
de café,
de sangre,
de lágrima,
vuelca al vaso
y lo rebasa.

7 comentarios en “Resaca

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