Reposan sobre la almohada

 

Reposan sobre la almohada los restos de la noche, reposan con la placidez de quien se sabe a buen recaudo, de quien sabe que el ayer quedó a miles de kilómetros de pensamientos limitantes. Tras el intervalo de tiempo oscilante entre uno y otro momento las prisas se detienen, no hay vestigio al despertar de los desvelos que el silencio meciera en su regazo.

Se acumularon las fuerzas con el reposo del guerrero que depuso las armas, el armisticio se pactó en serena calma, no hay batallas que librar, su mundo se mantiene a salvo, la noche evaporó las iras, se despejaron los cielos en el súbito crepitar del fuego en que todos los tormentos ardieron por completo, la mente quedó relegada a un segundo término, su gobierno quedó obsoleto y liberado su reino.

Reposan sobre la almohada los múltiples colores de un nuevo arco iris de esperanzadora realidad, quedó hilvanado en el tejido oscuro lo acontecido sin asombrarse la luna al contemplar que su luz quedaba amortiguada por el impactante espectáculo crepuscular. Marchitos quedaron los aromas que despedían fragancias de rencor, atrapados quedaron en las fauces del tiempo que engulló y vomitó cada uno de los demonios que tomaron formas indefinidas en su maldad.

Reposan sobre la almohada de noches en calma cuando la luz del nuevo sol acaricia el nuevo pensamiento y mostrando sus más hermosas cualidades le ofrece su confort. Reposa sobre la almohada el rostro de la soledad, soledad amiga y compañera en la que se descubrió en su nueva identidad.   

 

@Marina Collado

Deja tu comentario, así nos haces grande

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Suscríbete a nuestra página

Te has suscrito correctamente al boletín

Se produjo un error al intentar enviar tu solicitud. Inténtalo de nuevo.

Página de escritores will use the information you provide on this form to be in touch with you and to provide updates and marketing.