Renuncia a la indiferencia

Renuncia a la indiferencia

 

RENUNCIA A LA INDIFERENCIA

Tú, que me estás mirando con ojos llenos de curiosidad, con tus ropas limpias y tu hablar extranjero. No te entiendo, no comprendo qué me dices, solo te veo mirarme con los ojos incapaces de hablar. Ese lenguaje lo entiendo, el de los ojos, el del corazón, hasta el lenguaje de gestos. ¿Por qué te empeñas en hablar conmigo con palabras que no comprendo?

Acércate a mí, no tengas miedo. Y háblame en nuestro lenguaje, el que todos entendemos. Te permitiré aproximarte, tranquilo porque no muerdo. Transmíteme con cariño lo que quieras, eso siempre lo agradezco. Quiero sentir tu caricia, quiero sentir tu cariño, quiero sentir que para ti soy algo más, que no soy solo un pobre más, pobre niño callejero. Acércate, solo son un par de pasos, y pon tu mano en mi mejilla, mírame con ilusión, hazme sentir querido por un rato, alégrame el corazón.

Dame abrigo si es que hay frío, dame frescura si hay calor, puedes darme tu chaqueta, que para ti no es nada y para mí será el mayor tesoro que habré tenido jamás. Ofréceme, sin tristeza, algún pedazo de pan o un plato de sopa caliente, que mi estómago ya calla las hambres que padeció. Tómame de la manita, vayamos a tomar el sol. Es el mayor regalo que puedes hacerme, tu compañía y tu amor. A cambio te daré sonrisas, a cambio te daré ilusión, no sé quién sale ganando con el cambio, si serás tú o seré yo.

Ayúdame como puedas, no me dejes desamparado. No quiero verte pasar por mi lado murmurando sin hacer nada de todo lo que está en tus manos. Tan siquiera unas monedas, me harán siempre sonreír, se las entregaré a mi madre que trabaja con esfuerzo de sol a sol para mí.

Hasta el más mínimo gesto será agradecido por mí. Me enseñaron los valores que cultivo cada día, seguro que muchos más de los que te enseñaron a ti. Pero, por favor, escucha un momento. Quiero pedirte un favor. Renuncia a la indiferencia, no mires hacia otro lado, estoy aquí, estoy presente, soy una realidad aunque tus ojos me ignoren. Sé que piensas que poco puedes hacer, pero deja de engañarte, la ayuda siempre será buena, siempre será bien recibida. El poco es mejor que nada, ¿no te lo enseñaron así?

No, por favor, no te vayas. Ya no me dejes así. No comprendo tu lenguaje, no sé qué me estás diciendo. Puedes ayudarme mucho. No mires hacia otro lado. No, por favor, no te vayas. Renuncia a la indiferencia, solo quédate a mi lado.

2 comentarios en “Renuncia a la indiferencia

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