El regalo de este año, es diferente.

Sale desde la magia interna, haciendo el uso pleno del poder de las palabras que habita dentro de cada uno de nosotros.

Pido a las estrellas un pequeño paquete, atado con un luminoso moño azul. Pido que al abrirlo, salga la magia que necesita cada uno para amarse a sí mismo y luchar por su felicidad antes de responder a la expectativa creada por las personas y sociedades en donde caminan cada día.

Espero, con ansia, recibir un gran regalo de bondad y cuidado que permita que hombres y mujeres salgan de casa a buscar sus sueños y puedan regresar cada término de sus labores.

Clamo por el regalo de la paciencia y la tolerancia que lleve a las sociedades a vivir en armonía, aún ante situaciones que no entienda o con las que no esté de acuerdo.

Hago uso de la magia de las palabras, para que encontremos la manera de expresar nuestros pensamientos construyendo caminos de paz, en vez de puentes que nos lleven a la guerra interna y con los demás.

Este día universal de regalos maravillosos, quiero tener la certeza de recibir en una pequeñita bola de cristal, la magia de la conciencia hacia los seres vivos de todo el planeta; dentro de los límites y acciones humanas que pongan al humano en el sitio privilegiado que su creador le otorgó desde el inicio de los tiempos.

Pido una enorme bolsa dorada que pueda esparcir en la humanidad el amor infinito que transforme el universo en un abrazo que detenga el tiempo. El tiempo en que todos eramos niños y lo único que esperábamos era llenar nuestros días de nada más que de felicidad.

Esa felicidad que empezaba al despertar y se pausaba al irnos a la cama, sólo para volver más intensa cada mañana.

Hoy, día universal de regalos, pido que la humanidad sea el mejor regalo para la humanidad.