No sé si es amor

No sé si es amor

La palabra más usada, más sentida, más nombrada, más deseada.

El momento más dulce y también puede convertirse en el más amargo.

La sensación más placentera, más necesaria y prometedora.

Soy de la opinión que nadie vive sin estar enamorado.

En mayor o menor medida, todos tenemos en el corazón a alguien. Que estuvo, que está, que estará.

Del corazón a nadie se le arranca nadie. El que entra jamás sale. Aunque creas que lo odias, el mismo sentimiento de odio, lo está convirtiendo en alguien importante, señal de que sigues sintiendo.

Habrá quien se hará el importante, el duro, aquel que dice no necesitar de nadie.

Pero sabe que no. Se autoengaña. Todos deseamos sentirnos queridos.

Saldrá bien. Tal vez no. Pero habrá valido la pena vivirlo, intentarlo, sentirlo, rozarlo y recordarlo.

Despertar al alba, mirar el rostro de la persona amada, si bien, rozarle con los labios, con ternura y sentir ese cariño que perdura con el tiempo. Lo que un principio fue furor, un intenso placer que se reprimía día a día, a distintas horas, al tiempo serán  distintas. Sigue la pasión en otra medida, existe la tensión de otras cosas y decides que esté y estar en su corazón, para que valgan la pena las horas.

No es necesidad, ni posesión.

Amor, ese término único, que se siente justo cuando tu corazón se desboca, en el momento que la otra persona posa su mano sobre tu boca, y te manda callar y te sonríe y, te dice sutilmente: te quiero, bésame idiota.

Y ahí empieza toda historia precisosa o no preciosa, pero al fin y al cabo tu historia.

Y pensarás, como la letra de cierta canción: «No sé si es amor, pero lo parece»

By Miriam Giménez Porcel.

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